La invitación de Jesús no se reduce a la Eucaristía, es invitación a participar y compartir toda la vida, es invitación a tener sus mismos sentimientos. No podemos quedarnos en “nuestros negocios” y en nuestros intereses.
la comunidades veredales emprenden el camino para que en los altares de la naturaleza, que Dios les ha regalado, celebren la Semana Santa en nuestra parroquia «San Pablo». Necesitamos revestirnos de los mismos sentimientos de Jesús y ser participantes de esa mesa común. Todavía queda un lugar para nosotros en la mesa del Señor.



Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Sacerdote preside la celebración de la fe Pbro. José Alberto Villamizar, gracias.














Vivir el viacrucis y la adoración de la Santa cruz por Dios que se acuesta den ella y redentora.
La Pasión del Señor según San Juan nos presenta, sobre todo, la «exaltación de Cristo». En la Cruz, Cristo reina, Cristo es exaltado, Cristo triunfa del pecado y del diablo. «Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos» (Juan 15, 13). «El castigo que nos devuelve la paz cayó sobre él y por sus llagas hemos sido curados. Todos errábamos como ovejas sin pastor y Él cargo la iniquidad de todos nosotros» (Is. 53,5).







El sufrimiento de este siervo es claramente un sufrimiento vicario: “el castigo que nos trajo la paz cayó sobre Él y por sus llagas hemos sido curados”. La imagen del siervo es desoladora y podría causar una profunda tristeza, sin embargo, la contemplación se detiene en los frutos del sacrificiodel siervo de Yahveh: se trata de llegar a conocer que ha sufrido “por nosotros”, a favor de nosotros, en lugar nuestro, que su vida ha sido una expiación vicaria y que a causa de él tenemos la paz y hemos sido salvados.


