“La institución de la nueva alianza en la sangre de Cristo”. En estas palabras se nos ofrece un elemento unificador de la lecturas de esta hermosísima Celebración de la cena del Señor. La primera lectura del libro del Éxodo nos expone detalladamente los preparativos de la cena Pascual; cena en la que se sacrificaba y se comía el cordero con un ritual muy detallado.
Se trata de un rito antiquísimo que se celebraba incluso antes de la estancia del pueblo en Egipto, pero que, en todo caso, estaba unido íntimamente a la alianza que Dios hacia con su pueblo. Israel celebra esta pascua como el paso de la esclavitud a la libertad.


El evangelio nos expone el amor sin medida del redentor que se ofrece en sacrificio: “habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo” Cristo está a punto de entregar su vida en la cruz y anticipa sacramentalmente su sacrificio. Así, Jesús instituye una nueva alianza en su sangre. El cordero pascual es ahora él mismo quien, en obediencia al Padre, se ofrece en rescate por todos los hombre. Él ha venido a servir, Él es el maestro y nos dice que el amor cristiano no puede tener límites.

Grupo de adoradores: Son custodios, guardianes, protectores de Jesús Sacramentado.
Es aquél que hace un compromiso con Jesús de acompañarle al menos una hora a la semana. El objetivo es conseguir un fuerte grupo de Adoradores en nuestra parroquia, juntos en oración podremos conseguir muchas metas.
En las imágenes la consagración de todos ellos a Jesús Sacramentado



La carta de Pablo a los Corintios expone la tradición más antigua de la Eucaristía. Jesús ordena a sus discípulos que respeten y repitan este gesto: “Haced esto en memoria mía” y, al mismo tiempo, vincula esta liturgia con “la muerte del Señor hasta que vuelva”
… y entonces se construyen los «monumentos» con la delicadeza de la fe de nuestros fieles, esta vez en el templo «San Pablo», el santuario Nuestra Señora de Belén y la capilla Virgen del Perpetuo Socorro.













