Nuestros pies deben apresurarse a socorrer al hermano. Tenemos que demostrarle que nos importa, es decir, que es una prioridad para nosotros. Somos conscientes de que a veces somos víctimas del cansancio y de las preocupaciones, pero, para cuando nos necesiten, tenemos que procurar vencer ese cansancio, olvidarnos del afán y la fatiga del día y actuar.



