Nuestros pies deben apresurarse a socorrer al hermano. Tenemos que demostrarle que nos importa, es decir, que es una prioridad para nosotros. Somos conscientes de que a veces somos víctimas del cansancio y de las preocupaciones, pero, para cuando nos necesiten, tenemos que procurar vencer ese cansancio, olvidarnos del afán y la fatiga del día y actuar.

Los pies de los nazarenos de la comunidad en la parroquia de «San Pablo» están prestos para caminar en su testimonio de vida a donde la necesidad los apremie.

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