¡Gracias!

Gracias por abrir las puertas de su casa y su corazón.

Gracias por ser instrumentos de Dios, por acompañarnos y llevarnos a ÉL.
Les agradecemos su disponibilidad, su entrega y por ser parte de los momentos más especiales y tristes de nuestra vida.
Gracias también, por ayudarnos a transmitir la fe a nuestra familia y por mantenerse fieles a su vocación, a pesar de los muchos les hacen dudar de ella.
Gracias por ser otro Cristos.

Gracias por su amor a Dios y por su fidelidad a Él.
Gracias por su paso por esta comunidad parroquial.
También se destaca que como presbítero están aun presentes tanto en los días más importantes y felices cuando se celebran bodas o bautizos.

Como en los momentos difíciles, y que además se encargan de transmitir a los hijos lo más importante que tenemos, la fe.
Y, sobre todo, se le dio las gracias por ser fiel, especialmente en las tempestades y por ser “otro Cristo en la Tierra”.

Los invitamos a ver este vídeo homenaje a los sacerdotes del mundo.
