1.Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir.

2.Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

3.Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.

4.No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.

5.En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.»

6.Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.

7.Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.

8.En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;

 

9.curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El Reino de Dios está cerca de vosotros.»

El carácter misionero de la Iglesia católica fundad por cristo sobre los Apóstoles. es un permanente «ponerse en  camino» a cualquier rincón de la tierra. San Pablo lo evidencia en los relatos de sus misión para cumplir el mandato de Cristo.

Hechos, 16

4.Conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando, para que las observasen, las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén.

5.Las Iglesias, pues, se afianzaban en la fe y crecían en número de día en día.

6.Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pues el Espíritu Santo les había impedido predicar la Palabra en Asia.

7.Estando ya cerca de Misia, intentaron dirigirse a Bitinia, pero no se lo consintió el Espíritu de Jesús.

8.Atravesaron, pues, Misia y bajaron a Tróada.

 

9.Por la noche Pablo tuvo una visión: Un macedonio estaba de pie suplicándole: «Pasa a Macedonia y ayúdanos.»

10.En cuanto tuvo la visión, inmediatamente intentamos pasar a Macedonia, persuadidos de que Dios nos había llamado para evangelizarles.

11.Nos embarcamos en Tróada y fuimos derechos a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis

 

Estuvimos en la hora santa propuesta por nuestra arquidiócesis orando por la misión en la Iglesia. 

Formación y partida, de la mano de Jesucristo misionero y compañía de María madre de Dios y madre nuestra, en su advocación de Nuestra Señora de Belén.

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