Agradable ver que en este lugar «La Belencita» se celebre la misa por ser un lugar llamado a ser fortalecido en la vivencia de la fe.
Hoy primer sábado de Mes.
Aprendamos algo de lo que se vive en la misa
Solo hablemos de los momentos de inicio de la misa.
Canto de entrada
El canto o la antífona de entrada destaca el carácter festivo de la celebración eucarística. Comienza a desarrollarse la reunión de la familia de Dios en la tierra, en comunión con toda la Iglesia —la que ya goza de la Trinidad en el Cielo, la que se purifica en el Purgatorio, la que peregrina aún aquí abajo—, encabezada por Jesucristo Nuestro Señor, Verbo encarnado y Primogénito entre muchos hermanos (cfr. Rm 8, 28).
La reverencia al altar y el beso
La reverencia al altar y el beso que el celebrante deposita sobre esa «ara» aparecen también repletos de significado. El sacerdote está allí, no en su propio nombre, sino in nomine Ecclesiæ, en nombre de la Iglesia. Representa, pues, a todos los fieles, y en nombre de todos da el beso litúrgico a Cristo, simbolizado por el altar.
LA SEŇAL DE LA CRUZ
La Misa, como todas las oraciones, comienza con la Señal de la Cruz. En esto acto recordamos cómo Jesús usó la cruz como la herramienta de nuestra salvación. Al presignarnos, el sacerdote dice las palabras: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».
Cuando invocamos a la Santísima Trinidad durante la señal de la cruz, recordamos nuestro bautismo, en el que las mismas palabras fueron dichas por el sacerdote mientras derramaba agua sobre nuestras cabezas, limpiándonos del pecado original y haciéndonos miembros de la familia de Dios.
Acto penitencial
Con el acto penitencial, que rezamos todos juntos, manifestemos con más conciencia esos sentimientos de compunción, de dolor de amor, a los que nos invita la Iglesia.

