Entre las imágenes esta la doctrina de nuestra fe católica en lo que compete a esta hermosa pastoral de la salud.

La pastoral de la salud representa un compromiso fundamental de la Iglesia Católica, arraigado en la dignidad de la persona humana y en la misión evangelizadora de Cristo, quien sanó a los enfermos y llamó a sus discípulos a hacer lo mismo.

Esta pastoral no se limita al cuidado físico, sino que abarca las dimensiones físicas, psicológicas, sociales y espirituales del ser humano, promoviendo la salud integral y respondiendo al mandato de Jesús: «Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25,36).

Fundamento teológico y bíblico

La dignidad de la vida humana fluye de la creación a imagen de Dios (Gn 1,26), de la redención por Cristo (Ef 1,10; 1 Tm 2,4-6) y de nuestro destino eterno con Dios (1 Cor 15,42-57).

Por ello, la Iglesia tiene la responsabilidad de tratar a los necesitados respetando su dignidad y destino eterno.

En una sociedad que idolatra el cuerpo y rechaza el sufrimiento, el cuidado de los enfermos es una prioridad pastoral, ya que la enfermedad plantea preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida.

La pastoral de la salud abarca el pleno espectro de servicios espirituales, incluyendo una presencia de escucha; ayuda para afrontar la impotencia, el dolor y la alienación; y asistencia para reconocer y responder a la voluntad de Dios con mayor gozo y paz.

Cristo, el divino Médico, inspiró a santos como San Camilo de Lellis, San Juan de Dios y San Vicente de Paúl a fundar hospicios que anticiparon los hospitales modernos, asociando siempre la caridad con la predicación del Evangelio.

Responsabilidades institucionales y directrices

Las instituciones de salud católicas deben proveer pastoral de la salud para atender las necesidades religiosas y espirituales de todos los atendidos, con personal capacitado —clero, religiosos y laicos— que conozca las directrices éticas de la Iglesia.

El párroco y los padres vicarios y las comunidades religiosas de pastoral de salud, deben ser gran sensibilidad y que ayude al fortalecimiento de los laicos, en esta misión.

El obispo diocesano, como pastor, maestro y sacerdote, fomenta esta misión, asegurando su identidad moral y religiosa, y supervisando el cuidado sacramental de los enfermos.

Se enfatiza la colaboración entre asociaciones voluntarias, familias y personal médico, ofreciendo apoyo espiritual que fortalece el contacto humano auténtico.

El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios (hoy integrado en el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral) difunde la enseñanza de la Iglesia sobre los aspectos espirituales y morales de la enfermedad, apoya a los trabajadores sanitarios y sigue los avances científicos para integrarlos en la pastoral.

Enseñanzas papales y compromiso eclesial

Los Papas han reiterado este compromiso como expresión de la caridad del Buen Samaritano. San Juan Pablo II subrayó la necesidad de una presencia pastoral en hospitales y entre el personal médico, resistiendo presiones inmorales y promoviendo la identidad católica de estas instituciones.

Benedicto XVI destacó el hospital como lugar de evangelización, con una misión humana y espiritual, recordando que el Concilio Vaticano II afirma a los enfermos: «sabed que no sois… abandonados ni inútiles».

Las parroquias como la nuestra de San Pablo se convierten en testigos poderosos de la caridad del Buen Samaritano, cumpliendo la voluntad del Señor y contribuyendo a realizar el Reino de Dios.

En contextos como el de los refugiados, la Iglesia defiende la vida y la salud integral, rechazando propuestas contrarias a la dignidad humana.

Aplicación contemporánea

Hoy, con avances tecnológicos que acortan estancias hospitalarias, la pastoral se extiende a veredas, instituciones y comunidades, requiriendo cooperación entre personal pastoral y profesionales.

Los laicos, por su Bautismo, lideran esta misión en nuevas formas de patrocinio y gobernanza.

La Iglesia promueve una «creatividad en la caridad» para los sin seguro médico, colaborando con entidades públicas en servicio a los más débiles.

En resumen, la pastoral de la salud es un compromiso evangélico prioritario de la Iglesia, que integra sanación corporal y espiritual, fiel al ejemplo de Cristo y a la tradición católica.

Seguimos invitando a todos los fieles a participar activamente, renovando el testimonio de amor en un mundo secularizado.

Como para un momento de reflexión estos cuestionamientos:

¿Cómo se refleja la doctrina de la dignidad humana en la práctica pastoral de la salud?

¿Qué papel juegan los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia, ¿en la sanación integral?

¿Cómo se integra la ética médica con la enseñanza moral católica en la atención de pacientes terminales?

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