El evangelio y la Ley. El Sermón del Monte no es Ley sino Evangelio.

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Esta es la diferencia entre la Ley y el Evangelio: la Ley deja a la persona con sus propias fuerzas, le pone preceptos que ha de esforzarse en cumplir, le amenaza, le premia, le exige esforzarse; el Evangelio la coloca ante el don de Dios, le hace conocer a un Padre, le convierte en hijo, lo cambia por dentro y ya no tiene que mandarle nada.

El observante de la ley vive pendiente de la ley y pregunta por las obras que hay que hacer, cuándo y cómo las tiene que hacer. El que vive la gracia del evangelio no pregunta por las obras que hay que hacer porque antes de que se lo pregunten ya están hechas, porque se ha adelantado el amor.

El que vive bajo la ley es un esclavo, el que vive en la gracia es un hombre libre. La ley de Jesús fue esta: «Yo hago siempre lo que al Padre le agrada».

 

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6 domingo de tiempo ordinario 2026

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