¿Por qué conmemoramos la Semana Santa?
La Semana Santa honra la semana que cambió al mundo.



La Semana Santa, en particular la Pasión y Muerte de Cristo, nos recuerda el Amor de Dios por la humanidad. En su párrafo 604, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice:
Al entregar a su Hijo por nuestros pecados, Dios manifiesta que su designio sobre nosotros es un designio de amor benevolente que precede a todo mérito por nuestra parte: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados». «La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».



El más importante de los sucesos para los cristianos es la muerte y la Resurrección de Jesucristo. El Viernes Santo, recordamos con pesar la muerte del Salvador. El Domingo de Pascua, celebramos exultantes Su triunfo sobre la muerte.




“Aclamaciones de alegría en la entrada de Jesús en Jerusalén, seguidas de humillaciones. Gritos festivos, seguidos de una brutal tortura. Este misterio de dos realidades opuestas acompaña el inicio de la Semana Santa todos los años.” – Papa Francisco

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.




Domingo de Ramos: Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

