En síntesis, el Evangelio según san Mateo presenta a Jesús como el Mesías que reúne a su pueblo y manda a sus discípulos a anunciar el Reino de los cielos, pero en lo que aquí está disponible (Mateo 10) se ve con especial claridad el envío misionero de los Doce y las condiciones de esa misión.
En qué consiste la misión (Mateo 10)

Jesús llama a los Doce y les da una autoridad real para servir y aliviar el sufrimiento: expulsar espíritus impuros y curar toda enfermedad.
Luego los envía con una tarea muy concreta: proclamar la cercanía del Reino y realizar obras de misericordia y liberación (curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, expulsar demonios). El estilo del envío es gratuito: “lo recibisteis sin pagar; dad sin pagar”.

El choque con el rechazo y la persecución
Jesús no endulza la realidad: el discípulo será tratado con hostilidad (“como ovejas en medio de lobos”). Por eso manda a ser prudentes y, a la vez, inocentes.
También advierte que habrá consejos, azotes, juicios e incluso odio familiar por causa de Cristo; pero al mismo tiempo promete asistencia: cuando llegue el momento, el Espíritu del Padre hablará a través del discípulo.
Quien sufra persecución debe persistir: no quedarse paralizado; huir cuando toque a otra ciudad, porque la misión continúa y la salvación se vincula a la perseverancia (“el que persevera hasta el final”).
