Todo sobre el sacramento de la unción de los enfermos: cómo se instituyó, se definió y el ritual.

La Unción de los enfermos (antes llamada en muchos lugares “Extremaunción”) es un sacramento instituido por Cristo y confiado a la Iglesia para fortalecer a quienes están gravemente enfermos: les da gracia del Espíritu Santo, consuelo, fortaleza para sobrellevar el sufrimiento y resistir la tentación, y puede incluso otorgar la salud corporal si ello conviene para la salvación.

Institución: ¿Cómo se “instituyó” y cuál es su fundamento?

Cristo e indicios bíblicos

La Iglesia enseña que la Unción de los enfermos fue instituida por Cristo y que aparece en la Escritura de forma indirecta y apostólica: se menciona que está “insinuada” en Marcos y que es recomendada y promulgada por el apóstol Santiago.

Significado de la Unción en la Misión (Marcos 6:13)

• Autoridad delegada: Jesús no solo envía a los doce a predicar, sino que les da autoridad sobre los espíritus inmundos y la capacidad de sanar.

• Símbolo de Sanación y Consagración: El aceite representa la presencia y el poder del Espíritu Santo, la consagración para apartar a las personas para Dios, y la sanación y restauración.

• Gesto de Fe y no magia: La sanación no radica en una propiedad «mágica» del aceite, sino en la oración de fe realizada en el nombre del Señor, siendo el aceite un signo tangible de la gracia divina.

• Integración de la Misión: La acción combina la proclamación de la Buena Nueva con actos concretos de liberación (expulsar demonios) y alivio del sufrimiento físico (ungir enfermos).

Testimonio de Santiago (5:14-15) y declaraciones conciliares

Santiago 5, 14-15 es el texto bíblico que la Iglesia toma como referencia directa del rito de la Unción de los enfermos. Cristo lo instituyó y la Iglesia lo expresa sacramentalmente.

Santiago escribe:

A quien está enfermo:
“¿Está alguno enfermo entre ustedes? Haga llamar a los presbíteros de la Iglesia…”.

Qué hacen los ministros:
“…y que oren sobre él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor”.

Qué promete la oración y la fe:

“La oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados”.

Explicación por partes

“Haga llamar a los presbíteros… y oren”

Santiago no presenta la atención al enfermo como un acto privado o improvisado, sino como una acción de la comunidad: se llama a los ancianos (presbíteros) de la Iglesia para que oren.

“Ungiendo con aceite en el nombre del Señor”

La Iglesia ve en la unción un signo sacramental con sentido de curación y de consuelo en el Espíritu, y por eso la traduce en el sacramento de la Unción de los enfermos.

“La oración de la fe… el Señor lo levantará… perdonará pecados”

Santiago une tres realidades:

1) “La oración de la fe”: la eficacia se vincula a la fe y a la súplica en la oración.
2) “El Señor lo levantará”: esto puede incluir restauración (según la voluntad de Dios y lo que sea para el bien del enfermo), pero sobre todo expresa que el Señor actúa.
3) “Si ha cometido pecados… serán perdonados”: muestra que el encuentro con Dios en el contexto de la enfermedad incluye también el ámbito espiritual del perdón.

Cómo lo interpreta la Iglesia (efectos del sacramento)

El Catecismo recoge que este rito:

Además, el Catecismo recuerda el sentido pastoral: la unción de los enfermos “expresa curación y consuelo”.

El Concilio de Trento declaró la institución divina del sacramento y explicó los efectos que el Apóstol atribuye a la unción. Entre esos efectos, se enseña que:

“Esta realidad es, de hecho, la gracia del Espíritu Santo… quita los pecados, si todavía quedaran por expiar, y los residuos del pecado; alivia y fortalece el alma del enfermo, despertando en él una gran confianza en la misericordia divina… y a veces restaura la salud corporal, si es conveniente para la salud del alma.”

Definición: ¿cómo se “definió” en la Iglesia?

Florencia, Trento y Vaticano II

“«Extrema Unción», que también y más correctamente puede llamarse «Unción de los enfermos», no es un sacramento sólo para quienes están en el punto de muerte. Por tanto, en cuanto uno de los fieles comienza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez, ya ha llegado ciertamente el momento oportuno para recibir este sacramento.”

En clave pastoral: no sólo “preparación al morir”

San Juan Pablo II subraya que el sacramento atiende necesidades reales del enfermo (dolor, debilidad, miedos, tentaciones y riesgo de desesperación) y que es:

• “para la fe”,
• “para toda la persona, cuerpo y alma”,

…con gracia para resistir tentaciones y ansiedad por la muerte.

El Papa Francisco resume la razón del cambio de nombre (“Unción de los enfermos”): ampliar la mirada para incluir la experiencia de la enfermedad y el sufrimiento dentro del horizonte de la misericordia de Dios.

Y Benedicto XVI insiste en su sentido: el sacramento une al enfermo con la oblación de Cristo para la salvación, y en la situación grave puede acompañar el paso final de la vida con el viático (Eucaristía como “camino”).

Materia (el “aceite”)
Ordinariamente se usa aceite de oliva.

El Papa Francisco también relaciona este óleo con la bendición episcopal en la misa crismal (en la que el obispo prepara el óleo destinado al sacramento).

Lugares y número de unciones (regla general y caso de necesidad)

En el Rito Romano (según la reforma indicada en Sacram Unctionem Infirmorum), se establece:

La Unción se administra a quienes están “gravemente enfermos”, ungiendo la frente y las manos con el óleo bendecido.

En caso de necesidad, se puede hacer más simple:

basta con una sola unción, en la frente o en otra parte más adecuada, pronunciando igualmente toda la fórmula.

Fórmula (las palabras sacramentales)

El Papa Pablo VI fija la forma sacramental (en latín) para decir una sola vez durante la unción:

“Per istam sanctam Unctionem et suam piissimam misericordiam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti, ut a peccatis liberatus te salvet atque propitius alleviet.”

Ministro

Como señalaba Trento (recogido en la misma instrucción doctrinal), el sacerdote es el ministro propio.

Y a nivel pastoral-litúrgico, se expresa que, mediante el ministerio del sacerdote, con imposición de manos, unción con aceite y oraciones, se otorga gracia nueva al enfermo.

Secuencia celebrativa: cómo encaja en la pastoral del enfermo

Se establece un ordo (“orden”) continuo por el cual la Unción se confiere después de la confesión y antes de la recepción del Viático.

Repetición del sacramento

La norma vigente también aclara cuándo puede repetirse:

Si el enfermo, habiendo recibido una vez la unción, se recupera y luego vuelve a caer enfermo, puede recibirla de nuevo o si, dentro de la misma enfermedad, la situación se agrava y aparece un nuevo peligro.

Para recordar:

• Instituida por Cristo, se fundamenta en la Escritura (Santiago y su contexto) y fue definida doctrinalmente por la Iglesia en Florencia, Trento y Vaticano II.
• Es un sacramento para quienes están en peligro de muerte por enfermedad o vejez, no sólo para el último momento.


• El ritual en el Rito Romano: frente y manos con aceite bendecido (oliva u otro vegetal permitido), con la fórmula indicada, y con posibilidad de simplificar por necesidad.
• Se inserta en la pastoral sacramental del enfermo, usualmente en relación con confesión y viático.

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