Cerca de 300 jóvenes junto a sacerdotes de la arquidiócesis de Nueva Pamplona participaron y compartieron con el espíritu juvenil la Jornada Arquidiocesana de la Juventud.
La iglesia arquidiocesana comparte esas bendiciones logradas y a cada familia que confía en enviar a los hijos a esta jornada, al apoyo económico de las comunidades parroquiales y a los líderes jóvenes laicos que ejecutaron las acciones planeadas.

La Jornada Arquidiocesana de la Juventud es un “tiempo fuerte” con estilo propio de nuestra región para que los jóvenes encuentren personalmente a Cristo, crezcan en la fe y salgan a anunciarlo.
La Iglesia ha descrito experiencias multitudinarias en ya muchos años atrás a escala mundial como las Jornadas Mundiales de la Juventud. Son momentos en que los jóvenes vienen con una sed de horizontes, de encuentro y de participación, no solo “por turismo”.

Sentido y objetivos de la Jornada
Mirar “más allá” con el corazón
Un mensaje central para una jornada juvenil es invitar a no levantar “paredes” delante de la vida, sino abrir horizontes: con los ojos y sobre todo con el corazón; y abrirse a “otras culturas” y a otros jóvenes.
Arraigados en Cristo, con fe firme y vida auténtica.

En encuentros juveniles eclesiales, se subraya que los jóvenes desean escuchar la Palabra de Dios y, “arraigados y edificados en Cristo”, manifestar la firmeza de su fe.
No solo entusiasmo: formación sólida y exigente
La motivación masiva es buena, pero no basta. Se pide se acompañe a los jóvenes con una formación sólida, tanto espiritual como humana, que les ayude a crecer en la fe y a adherir de modo más consciente y vivo a Jesucristo y a su Iglesia.

Convertirse en testigos y evangelizadores
La Iglesia enseña que, cuando se evangeliza profundamente a los jóvenes, ellos se convierten en una potente fuerza evangelizadora para el mundo de hoy.
Se recomienda que la Jornada vaya acompañada por procesos, no solo por el día del evento: “no basta una respuesta masiva y entusiasta”.


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