Sí. La afirmación es correcta en sentido católico, con una precisión importante: Cristo es el Buen Pastor en sentido propio, y los sacerdotes participan de su único pastoreo de modo ministerial.

Gracias, grupos apostólicos, por el cariño a los sacerdotes.
En el Evangelio, Jesús se identifica como “el Buen Pastor” y explica que su servicio llega hasta dar la vida: “Yo soy el buen pastor… el buen pastor da la vida por sus ovejas”.



El Buen Pastor busca el bien de la grey por amor, mientras que el “asalariado” busca su propio interés. Además el oficio del Buen Pastor es caridad; “nadie es buen pastor a menos que se haga uno con Cristo por el amor”.



Ahora bien, la Iglesia enseña que, aunque Cristo es el único y verdadero Pastor, los pastores humanos existen como participación de su misión: Cristo “da pastores” a su pueblo (Menciona a Pedro, a los apóstoles, a los obispos, sus sucesores, a los sacerdotes y diáconos y, por extensión, a los que se están formando en los seminarios: nuestro seminario mayor Santo Tomás de Aquino.),
…pero Cristo mantiene la primacía como el Pastor que es también “la puerta” y “el verdadero” que guía a la salvación.



Por eso, decir que “las comunidades parroquiales celebran, en sus sacerdotes, a Jesucristo Buen Pastor” significa que en el ministerio sacerdotal la comunidad reconoce y agradece el pastoreo de Cristo presente y operante.
El sacerdote no reemplaza a Cristo, sino que lo sirve, particularmente en la dimensión pascual del don de sí (cruz y resurrección), que la liturgia relaciona con el “buen pastor” que da la vida por las ovejas.
Sacerdotes y seminaristas del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino agradecen la oración y cercanía de fraternidad manifiesta en esta jornada vocacional, las expresiones de afecto y las palabras de ánimo para seguir en esta misión vocacional de cada día, son candidatos nacidos de los hogares de nuestras comunidades eclesiales misioneras y del testimonio silencioso de los sacerdotes.
El éxito de estas jornadas está en el despertar de una positiva respuesta vocacional, a la vida ministerial de sacerdotes y a la vida consagrada religiosa.




