El pasado 22 de abril nos reunimos como arciprestazgo de San Pablo para fortalecer nuestra pastoral de sacerdotes en el crecimiento en fraternidad y para reflexionar, orar y aprender elementos que permitan hacer cada vez más eficiente nuestra misión en cada parroquia y a escala arciprestal. Gratitud a la parroquia anfitriona de Arboledas, a la comunidad y a los sacerdotes; esa porción del pueblo de Dios que peregrina es esa parroquia de la Santísima Trinidad.

Un plan de acción pastoral, reflexionábamos como sacerdotes y seminarista, para el arciprestazgo «San Pablo» debe ser un “camino” realista y organizado: nace del conocimiento de la realidad local, fija metas claras, respeta el “PEIP” (Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular) que es fiel a las raíces evangélicas (Cristo, oración, sacramentos, santidad), prevé formación, recursos, investigación, reuniones y evaluaciones periódicas.

Fundamento y criterios (para que el plan sea verdaderamente eclesial)

La meta final: «santidad».

El plan no es para “gestionar actividades”, sino para conducir a la santidad como objetivo no negociable.

El centro: la proclamación de Cristo y una vida espiritual coherente

No hace falta inventar un “programa nuevo”: el contenido del Evangelio es el mismo, y se expresa en conocer, amar e imitar a Cristo, viviendo y transformando con Él la historia. La planificación desde el PEIP debe dar lógicamente la prioridad a la vida espiritual: oración, vida sacramental, adoración, conversación con el Señor y práctica de las virtudes.

El plan debe:

establecer metas y criterios de prioridades; este año se quiere fortalecer las acciones en la evangelización de la juventud y fortalecer la catequesis permanente.
fijar también calendario y acciones a desarrollar, el tiempo de aplicación en cada encuentro y eventualmente acciones pastorales.

En clave práctica, prepara un reporte que responda:

¿Qué está pasando en las parroquias del arciprestazgo de manera muy objetiva que es reconocer los grandes logros, pero las inmensas sombras que nos acompaña? (asistencia, catequesis, matrimonios, jóvenes, caridad, otros.)

¿Qué se puede lograr con los medios disponibles?

Un buen criterio eclesial es que el plan busque “habilitar la proclamación de Cristo” que forme comunidades e influya con valores del Evangelio en la cultura y la sociedad.

El “programa de acción” (documento operativo)
Luego de examinar la situación, corresponde publicar un programa de acción. Este programa determina fechas, temas, objetivos, herramientas, medios y normas guía, armonizar con los objetivos y el alcance del PEIP y responder a las necesidades locales.

Acciones concretas y responsables.

A qué nivel se coordina: parroquias (San Pedro Apóstol, Sagrado Corazón de Jesús, San Pío X, San Pablo, Nuestra Sra. de las Angustias, Nuestra Señora del Carmen, San Juan Bautista), arciprestazgo, o conjuntamente.

Instrumentos y medios (materiales, subsidios, espacios, calendarios).

Coordinación con otras obras pastorales (para evitar duplicaciones).

Además, conviene que nuestro plan incluya “formación e instrucción” para quienes tenemos responsabilidad en la ejecución.

Este tipo de organización también ayuda, se reflexionaba en este encuentro de sacerdotes, a que:

El estilo pastoral indicado para muchas situaciones es el acompañamiento y el discernimiento: un diálogo pastoral que busque distinguir elementos que abran a una mayor apertura al Evangelio, identificando lo que puede fomentar evangelización y crecimiento humano y espiritual.

Esto no significa relativizar la doctrina; significa integrar la caridad y la pedagogía pastoral en la implementación concreta del plan mínimo de acciones pastorales.

Muchas gracias a los sacerdotes por estas acciones el pasado miércoles con resultados comprometidos de todos.

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