Recuerda lo que Dios hizo en la historia de la salvación; por eso se hacen las lecturas de los eventos centrales que jalonan la pedagogía divina en la historia de salvación, en espera del cumplimiento de sus promesas y de su vivencia en la recepción y celebración de los sacramentos.
Participa en la Pascua de Cristo (muerte y resurrección), especialmente mediante el sacramento de decisión, el Bautismo, por el cual te haces iglesia y heredero del Reino de los Cielos.


1) Porque es la “madre de todas las vigilias” y la Iglesia vela.


La tradición litúrgica llama a esta noche la “madre de todas las vigilias”: la Iglesia permanece en vela aguardando la Resurrección del Señor y celebrándola en los sacramentos.



2) Porque la Resurrección es el fundamento de la fe y de la esperanza.
La Vigilia se centra en la Resurrección de Cristo, fundamento de la fe y de la esperanza. Además, por el Bautismo y la Confirmación los fieles son insertados en el misterio pascual (morir, ser sepultados y resucitar con Cristo).


3) Porque su sentido es esperar la venida del Señor.
“El sentido pleno de la Vigilia es una espera del retorno/venida del Señor”: no es solo memoria del pasado, sino una forma litúrgica de aguardar.
4) Porque es nocturna: la liturgia quiere expresar esa espera.


Por su significado, la Vigilia debe celebrarse de noche, comenzando tras el anochecer y terminando antes del alba, para que el signo litúrgico corresponda a la realidad: vigilar y esperar.
También se describe simbólicamente como la “noche iluminada” (o “noche sobre la que triunfa el día”), que muestra ritual y eficazmente que la vida de la gracia brota de la muerte de Cristo.



5) Porque reaviva toda la historia de la salvación con la Palabra.



La Vigilia presenta nuevamente los acontecimientos salvíficos: una memoria orante de los “maravillosos hechos de Dios” en las Escrituras, desde la creación, pasando por el Éxodo, hasta el cumplimiento en el Nuevo Pacto y la Resurrección.


De este modo, la historia recordada alcanza su clímax en Cristo resucitado y se proyecta hacia la plenitud futura (la esperanza escatológica).
6) Porque el “Pascua” de Cristo se hace “Pascua de la Iglesia”.




El objetivo no es solo contemplar: la Pascua de Cristo se hace presente y se “convierte en nuestra” para que se exprese en la vida. En esa lógica, “el paso” de Dios llega a ser también el paso de la Iglesia, especialmente por el Bautismo, que participa en la muerte y resurrección de Cristo.

La Vigilia Pascual se celebra porque en esa noche la Iglesia vela, recuerda y hace presente la historia salvadora, y espera con fe el cumplimiento definitivo de las promesas.
Participemos sacramentalmente en la Pascua de Cristo.


Aunque sus raíces son apostólicas (espera nocturna de la resurrección), la tradición litúrgica estructurada ha evolucionado, consolidándose como el centro de la Semana Santa.







