Estudiaremos la línea de tiempo del Nuevo Testamento y además iniciamos con los cuatro evangelios.
La razón del orden Mateo – Marcos – Lucas – Juan no es una “regla” de fe sobre el modo de leer, sino el resultado de cómo la Iglesia fue formando y transmitiendo una colección de cuatro Evangelios.
1) No hubo una sola “ordenación” fija desde el inicio
Desde muy temprano existieron variaciones en el orden de los Evangelios en listas antiguas y manuscritos. La tradición reconoce que hubo varios órdenes posibles, y que el orden actual es solo uno de ellos.

2) La razón más común del orden recibido: tradición sobre el “tiempo” de composición
Una explicación tradicional (recogida en la tradición patrística y en la historia del canon) dice que el recopilador ordenó los Evangelios según el orden de tiempo que se atribuía a su composición:
Mateo primero, porque una tradición muy temprana lo consideraba escrito originalmente en hebreo/aramaico, dirigido a creyentes “de origen judío”, y por ello anterior a los otros escritos compuestos en griego para ámbitos más amplios.
Juan último, porque también se pensaba tempranamente que era el último en el orden de los hechos (en comparación con los demás, en cuanto a lo que cubre y cómo se situaba en el conjunto).
Marcos y Lucas en medio, porque la tradición los colocaba después de Mateo y antes de Juan.
Esta misma lógica aparece en la atribución patrística: por ejemplo, se transmite que Mateo fue escrito primero, luego Marcos, después Lucas y finalmente Juan.

3) Otra razón complementaria: ordenar “por cercanía” y por finalidad del conjunto
El orden recibido también tiene una ventaja práctica y teológica: no separa entre sí a los Evangelios “sinópticos” (Mateo, Marcos, Lucas), que tienen muchas semejanzas; y deja al final a Juan, que se relaciona con los otros más por diferencia que por semejanza.
4) Lectura patrística: relación entre testimonio, predicación y composición

San Agustín, al hablar del “orden de los evangelistas”, presenta una explicación en la que Mateo queda primero y Juan último “en referencia a la tarea de dar el relato escrito”, con Marcos y Lucas colocados en medio.
Además, describe que no es que escribieran “ignorando” a los demás, sino que cada uno aportó su propio enfoque al reunir y organizar lo recibido.

El orden Mateo–Marcos–Lucas–Juan es importante sobre todo como ordenamiento eclesial ya establecido por la tradición de la colección, apoyado en (1) la tradición sobre el orden de composición y (2) la conveniencia de presentar primero los sinópticos y dejar a Juan para el final.
Diapositivas de explicación:
LINEA de Tiempo NT.