La reflexión eclesiológica del Concilio Vaticano II y los notables cambios sociales y culturales de los últimos decenios han inducido, a diversas Iglesias particulares, a reorganizar la forma de encomendar la cura pastoral de las comunidades parroquiales es el caso de nuestra parroquia de «San Pablo» que progresivamente apropia la intención y acción de Cristo en el encuentro con las necesidades sentidas de las «comunidades eclesiales misioneras».
Esto ha permitido iniciar experiencias nuevas, valorando la dimensión de la comunión del la iglesia que funda Cristo que evita al máximo el protagonismo de quien no lo debe ser, sino como dice Juan el Bautista: es a «ÉL» al que deben seguir, y realizando, bajo la guía de los sacerdotes a nombre de Cristo único sacerdote, una síntesis armónica de carismas y vocaciones al servicio del anuncio del Evangelio, que corresponda mejor a las actuales exigencias de la evangelización.

Ir como bautizados a presentar a «Jesús caridad»


Es una maravillosa labor que se hace en silencio, solo para agradar a Dios y mejorar la calidad de vida de quien necesita.
Gracias mil