Elegidos y convocados para ser piedras vivas de Cristo, la piedra angular.
Temas desarrollados:




Un Retiro en el marcos del jubileo es muy significativo.
Dirigió los retiros:
Monseñor OCTAVIO RUIZ ARENAS
De la Provincia eclesiástica de Villavicencio. Nacimiento: 1944-12-21. Ordenación Sacerdotal: 1969-11-29. Obispo: 1996-04-13. Arzobispo: 2004-07-08. Emérito: 2011-05-13
Monseñor Octavio Ruíz Arenas, nació en Bogotá, el 21 de diciembre de 1944.
Cursó los estudios de secundaria en el Seminario Menor de Bogotá y los de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de la misma ciudad. Más tarde perfeccionó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1977-1979), obteniendo la Licenciatura y el Doctorado en Teología Dogmática.
Fue ordenado sacerdote el 29 de noviembre de 1969 en Bogotá, Arquidiócesis a la que ha estado incardinado. El 16 de julio de 2002, fue nombrado Obispo de Villavicencio y el 3 de julio de 2004, al ser elevada la diócesis de Villavicencio a Sede Metropolitana, fue nombrado primer Arzobispo de la misma sede. En mayo de 2007, Su Santidad Benedicto XVI lo nombró Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina. En noviembre de ese mismo año dejó su cargo como arzobispo de Villavicencio.
El 13 de mayo de 2011 el Papa Benedicto XVI lo nombró Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.
El 2 de septiembre de 2020 cesó en sus labores al servicio de la Santa Sede en el Vaticano.

El término « jubileo » expresa alegría; no sólo alegría interior, sino un júbilo que se manifiesta exteriormente, ya que la venida de Dios es también un suceso exterior, visible, audible y tangible, como recuerda san Juan (cf. 1 Jn 1, 1).
Es justo, pues, que toda expresión de júbilo por esta venida tenga su manifestación exterior. Esta indica que la Iglesia se alegra por la salvación, invita a todos a la alegría, y se esfuerza por crear las condiciones para que las acciones salvíficas puedan ser comunicadas a cada uno.



Los espacios de comunión han de ser cultivados y ampliados día a día, a todos los niveles, en el entramado de la vida de cada Iglesia. En ella, la comunión ha de ser patente en las relaciones entre Obispos y presbíteros, entre Pastores y todo el Pueblo de Dios, entre clero y religiosos, entre asociaciones y movimientos eclesiales.
Para ello se deben valorar cada vez más los organismos de participación previstos por el Derecho canónico, como los Consejos presbiterales y pastorales. Como las estructura de participación laical.



El ministerio de la caridad pertenece a todo sacerdote por su bautismo, porque la caridad es tarea de todo fiel en la Iglesia. Pero además, pertenece al sacerdote por su configuración con Cristo Cabeza y Pastor.
Si propio del sacerdote es el ministerio de la comunión en la comunidad, y no hay comunidad sin kerygma, sin liturgia y sin servicio; no hay ministerio completo de la comunidad sin el ejercicio y animación de la caridad.
Hace falta, pues, que la educación en la oración se convierta de alguna manera en un punto determinante de toda programación pastoral.



Cuando uno descubre, lo grande que ha estado y esta, el Señor con uno, le viene a la mente el Salmo: “¿cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho?”, y lo único que quiere y desea, es corresponder a su amor.
Se nos pidió, además, una renovada valentía pastoral para que la pedagogía cotidiana de la comunidad cristiana sepa proponer de manera convincente y eficaz la práctica del Sacramento de la Reconciliación.









Profundo y sincero agradecimiento a todos los sacerdotes de la Arquidiócesis de nueva Pamplona por el trabajo ministerial que realizan .
Dios les siga fortaleciendo y guiando .
Gratitud