“Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15).


Este envío refleja el sueño de Jesucristo, la voluntad de Dios Padre y la obra del Espíritu Santo. Este anhelo divino ha impulsado por siglos a millones de discípulos a entregar sus vidas; y continúa alentando a toda la humanidad con la fuerza del amor para sostener y dar sentido a toda la acción de la Iglesia.

En pleno cambio de época, en esta arquidiócesis, que es la poblaciones que nos convocan fraternamente, y a 354 años del acontecimientos tan inspiradores como la devoción de la virgen madre en el caso de nuestra parroquia «San Pablo» de la advocación conocida como Nuestra Señora de Belén y a mas de 2024 años de la historia de Redención en Jesucristo, nos corresponde continuar la misión de Cristo, quien, en verdad, camina en medio de nosotros.



La Asamblea de nuestra arquidiócesis del 2024 revivió la reflexión del diálogo con las culturas y la preocupación central del documento conclusivos de la Sinodalidad en Roma: la evangelización de las culturas; el tema es eminentemente misionero porque manifiesta la razón de ser de la Iglesia.

Se tomó conciencia de que el camino para la misión permanente es el proceso evangelizador en sus diferentes momentos: kerigma, catequesis, compromiso pastoral, pastoral social. Proceso que se vio fortalecido con las etapas de formación: inicial, básica, específica y permanente .











