La Palabra de Dios se ha manifestado desde la creación y a lo largo de la historia de la salvación de muchas maneras (cf. Hb 1, 1-2): ha establecido una Alianza con los hombres, a través del Pueblo elegido, y ha quedado consignada especialmente en las Sagradas Escrituras.
Pero sobre todo nos ha hablado en su Hijo: “Con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y resurrección gloriosa, con el envío del Espíritu de la verdad” (Concilio Vaticano II, DV, 2).
En ese sentido Jesús, Palabra encarnada de Dios, es el “narrador” del Padre, el “exegeta” de los designios divinos, el “rostro” humano de Dios (cf. exhortación Verbum Domini, de 2010, n. 90).
Ayuda formativa ver aquí
9 Curso Bíblico 9 2024


