Ya sea que comience una nueva Pastoral Vocacional o mejore o revitalice una ya existente, ayuda tener una clara comprensión de las vocaciones. Esto incluye obtener conocimiento sobre los procesos de discernimiento y ordenación que los sacerdotes y religiosos ya experimentados, anticipan los seminaristas y contemplan las vocaciones que disciernen, así como la igualmente importante vocación del matrimonio.

Comprender las vocaciones ayudará a las comunidades parroquiales, como la nuestra de «San Pablo» a brindar orientación a otros en la parroquia que buscan captar este importante llamado. Como alienta la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, «Campaña pro Seminario Mayor».
La Iglesia reconoce las vocaciones de vida matrimonial, religiosa y sacerdotal. Las personas en todas las vocaciones están llamadas a la santidad y son iguales en dignidad a los ojos de la Iglesia Católica. Las vocaciones se entrelazan, se refuerzan y se apoyan unas a otras. Los matrimonios llenos de fe producen aquellos que responden al llamado al sacerdocio ya la vida religiosa.
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Los matrimonios son más fuertes debido a las oraciones y el ejemplo de santidad que los sacerdotes y hermanos religiosos dan a los cristianos cada día.
El Seminario Mayor de Pamplona, Colombia, hunde sus raíces en la época de la colonia. Corría el año de 1843 cuando Mons. José Jorge Torres Stans, primer obispo de la Diócesis, decide erigir una casa para formar al clero de esta Iglesia particular.

Vicisitudes de diversa índole hacen que sus puertas hayan tenido que cerrarse en dos oportunidades a lo largo de su historia; inclusive tuvo que trasladarse a otras sedes, como lo fueron San Antonio del Táchira y Floridablanca.
Antiguo edificio. (Imágenes pueden tener derechos de autor)
Tiempo memorable de nuestra casa son los 45 años de formación liderados por los hermanos Eudistas quienes lograron estructurar y consolidar la formación sacerdotal en nuestro claustro.

Nuevo edificio (Imágenes pueden tener derechos de autor)

