Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente, de recordar lo que ocurrió en el pasado.

Son hechos y obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita.

La palabra tradición viene del latín “traditio” que viene del verbo “tradere” que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

¿Y qué es lo que nos han entregado nuestros ancestros Salazareños en el marco de la Parroquia San Pablo, de lo que se entrega por Adviento y Navidad? No se puede buscar esta tradición si no es en los labios de hombres y mujeres que hacen de la tradición casi un «rito» que no quisieran que desaparecieran.

Así es la memoria, pero también las manos de doña María del Carmen, que en la medida que rememora lo que vio y aprendió de sus ancestros los hace palabras en un esfuerzo, porque esas palabras se hagan como con ella, en acciones que permitan que pervivan estas tradiciones en la mente y las manos de sus nietos y de las nuevas generaciones.

Así creo que ocurre en muchos lugares, esos «nonos» y «nonas» que les dicen a los nietos, ¡vengan y aprenden!, para que sepa, ¡vengan!, deje ese celular por ahí y venga a disfrutar de aprender las cosas que hacen la vida de la Navidad, un hermoso momento que perdurará en el recuerdo.

Tradición navideña de María del Carmen Ovallos de Flórez

Oriunda de Villa-caro, vereda San Antonio, comenta que en su juventud «aprontaban un mes antes todo lo de preparar en navidad como era secar el trigo, el maíz y aprontar la leña y la caña, la picaban y la hervían para sacar la miel luego entré todos los integrantes de la familia unos molían el trigo otro el maíz, picaban la leña, ella dice, la gente no le daba pereza porque todo era pensando en la navidad»

Luego, cuando ya iniciaba diciembre por ahí por el cinco (5) de diciembre, «cuajaban la chicha» esto consistía hervir la harina y agua hasta quedar como una colada, la dejan enfriar, luego la cuelan o pasarla por un colador para sacarle los brumos después la pasan a las moyas de barro o «canovas» de palo que hacían, después le agregan la miel y guarapo fuerte y luego a dejarla fermentar.

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Y con esto viene también la hechura de los buñuelos, les dicen. A la harina de trigo le agregan huevos, mantequilla de la nata de leche, miel, sal, bicarbonato y los mojan con agua de panela, mezclan estos ingredientes con la harina y la amasan después cuando la masa está homogénea con porciones pequeñas de masa hacen como especie de arepita delgadita y hay le agregan el queso, quedando como una empanada, luego los frita

A partir del 22 de diciembre viene la elaboración de los tamales.

La gran mayoría de las familias mataban un marrano y el 23 picaban la carne en trozos pequeños y le hacían el adobo, picaban la cebolla larga, ajo, sal, hoja de laurel, un toque de pimienta, cilantro o cimarrón y le agregaban a la carne arroz pre-cocido.

Después viene la preparación de la masa. El grano de maíz primero lo cocinaban con agua y cenizas para pelarlo. Luego se muele, ya queda la masa, la cocinan nuevamente.

Después, que ya se enfría, la adoban igual que la carne, pero los ingredientes los machacaban con piedra y le agregaban el sumo que hoy día los licuan. Para darle color a la masa usaban el achote, luego la amasan hasta quedar homogénea, después con porciones de masa hacen las «moyitas» y colocan la carne sierra y envuelven en hojas de plátano, los amarran con gancho -le dicen a la corteza seca de la mata de plátano- y pasa a cocinar por un tiempo de 3 horas agregando agua por encima del nivel de los tamales.

Ella comenta que se invitaba unos a otros con los vecinos y compartían. Las personas eran alegres, bailaban y jugaban aguinaldos. (Colaboración de uno de sus hijos, el señor Evelio Flórez).

 

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