“Eres más hermosa que el sol: supera a todo el conjunto de las estrellas, y comparada con la luz, conquista el primer lugar” (Libro de la Sabiduría, 7,29)

El pueblo cristiano ha buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente.

La sonrisa materna de la Virgen −nos enseña san Juan Pablo II− reproducida en tantas imágenes de la iconografía mariana, manifiesta una plenitud de gracia y paz que quiere comunicarse. Esta manifestación de serenidad del espíritu contribuye eficazmente a conferir un rostro alegre a la Iglesia.

Entre tantas imágenes, destaca la de La Virgen «Nuestra Señora de Belén» en Salazar de las Palmas. Es una imagen que muestra una tierna y alegre representación de la maternidad. La Virgen sostiene el hijo en su brazo derecho y ambos está mirando con una muy suave sonrisa. Mientras, el niño acaricia con la mano derecha la barbilla de su madre y con la izquierda se sostiene en su manto.

Es difícil no sentirse cautivado por esa sonrisa.

Otra imagen, copia de esta que preside nuestra capilla, se la llevó como ganador el señor Andrés Jurado (Con el número 2672) ; se llevo la sonrisa de la Virgen es la imagen Nuestra Señora.

Muchísimas gracias a todos los que apoyaron esta actividad, solo un Dios les pague y María les acompañe como intercesora.

En el mismo santuario mariano ubicado al pie del parque de Salazar de las Palamas se hizo entrega.

Un señor que afirmó su gran cariño por la virgen a la que ya le tenia puesto en el centro de su casa.

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