Sí. En la iniciación cristiana, la catequesis no se entiende como mera transmisión de información, sino como formación en la fe que busca que los niños y jóvenes practiquen lo que aprenden, especialmente en su vida de oración, en la liturgia y en el testimonio.
Catequesis para enseñar y también para practicar
El Catecismo enseña que la catequesis de niños y jóvenes “Su objetivo es enseñarles a meditar en la Palabra de Dios en una personal oración, practicándola en la oración litúrgica e interiorizándola en todo momento para que dé fruto en una vida nueva.”. Es decir: aprender lleva a orar, y la oración incluye practicar en la liturgia e interiorizar para producir una vida nueva.

“Practicarse” mediante una respuesta activa de fe
La metodología catequética debe estimular la actividad interior (fe, esperanza y caridad) y favorecer una respuesta real: los fieles responden a Dios “a través de la oración, a través de la participación en los sacramentos y la sagrada liturgia, a través de la aceptación de responsabilidades en la Iglesia y en la vida social, y a través de la práctica de la caridad.”
En coherencia con esto, el acompañamiento catequético ha de evitar que la enseñanza quede “teórica”: la iniciación cristiana se aprende en la práctica, porque “La catequesis… no se aprende de forma meramente teórica” y el “arte” se adquiere “de la experiencia… y del desempeño real de la función”.

La Palabra debe llevar a vivirla.
En espacios formativos (por ejemplo, grupos de estudio bíblico), se pide explícitamente que vayan más allá de la exégesis: “Deben ir más allá de la exégesis y guiar a sus miembros a vivir según la Palabra de Dios.”.
La formación debe ir acompañada de práctica religiosa regular
Para que la propuesta catequética “arraigue”, debe estar unida a la práctica. Se afirma que “la formación catequética debe ir acompañada de una práctica religiosa regular” y se pregunta con fuerza: ¿ cómo transformaría a Cristo a los niños si “no lo ven regularmente”?

Concreción en la iniciación: preparación para los sacramentos y maduración
El Derecho canónico pide que se cuide especialmente la catequesis para la celebración de los sacramentos y que los niños sean preparados para su primera recepción (Penitencia, Eucaristía y Confirmación), y que después sean enriquecidos “a través de la formación catequética”.

Qué implican “acciones que practiquen lo aprendido” (ejemplos compatibles con lo anterior)
Con base en lo que los textos exigen (oración, liturgia, sacramentos, caridad y responsabilidades), en la práctica catequética suelen ser coherentes acciones como:

Ejercitar la oración: no solo aprender fórmulas, sino practicar la meditación personal y la oración litúrgica.
Participación real en la liturgia y sacramentos (como parte del itinerario, no como evento aislado).
Actividades que traduzcan la Palabra en vida: dinámicas donde se descubra “cómo vivir” lo escuchado.
Responsabilidades concretas en la Iglesia y en la vida social, y ejercicio de la caridad.

