Sí: la catequesis de iniciación cristiana no solo informa, sino que forma para “ver” la fe en obras, y la Iglesia describe esas obras con el lenguaje de la misericordia.
Fundamento: la fe se vuelve caridad en obras de misericordia.

El Catecismo enseña que las obras de misericordia son “acciones caritativas” con las que se ayuda al prójimo en sus necesidades espirituales y corporales; incluye obras espirituales (por ejemplo, instruir, aconsejar, consolar, perdonar y soportar con paciencia) y obras corporales (alimentar, vestir, visitar al enfermo y al encarcelado, etc.).
Además, recuerda que los frutos de la caridad incluyen gozo, paz y misericordia, y que la caridad “exige” beneficencia y corrección fraterna.

Por eso, cuando dices que la iniciación cristiana lleva a los niños a acciones de misericordia que muestren la fe aprendida, estás expresando una idea central: la misericordia no es solo un sentimiento, sino una respuesta visible.
Aplicado a la catequesis: el niño debe aprender la fe como un encuentro, y ese encuentro debe traducirse en conductas concretas.
Esto da un tiempo real para que la catequesis no quede en teoría, sino que pueda madurar en prácticas: pequeñas, graduales y formativas.

Ejemplos concretos para niños (coherentes con “espirituales” y “corporales”)
Sin necesidad de grandes actos, se puede educar en gestos reales que encarnen lo que el Catecismo llama obras espirituales y corporales:
Obras espirituales en el aula o en casa: aprender a perdonar cuando hay conflictos, consolar a quien está triste, aconsejar con bondad, instruir (por ejemplo, ayudar a otro niño a comprender una oración o una verdad de fe).
