Estas devociones populares católicas —el pesebre, los villancicos y los pastorcitos— nacen de la liturgia eclesiástica medieval, enriquecida por la piedad del pueblo y figuras como san Francisco de Asís.

Se inspiran en el Evangelio de Lucas (Lc 2,7-20), que describe el nacimiento de Jesús en un pesebre, la anuncio a los pastores y su visita, fomentando representaciones vivas para hacer accesible el misterio de la Navidad.


1. El Pesebre (Natividad o Belén)
La tradición del pesebre como representación escénica del nacimiento de Jesús se origina en 1223 con san Francisco de Asís en Greccio, Italia. Inspirado por su peregrinación a Tierra Santa y las cuevas de Belén, Francisco recreó la escena en una gruta con un buey, un asno, heno y una representación viva del Niño Jesús, sin estatuas inicialmente. Pidió a su amigo Giovanni Velita preparar «la memoria de aquel Niño nacido en Beléme […] cómo yacía en un pesebre y cómo reposaba sobre el heno, junto al buey y al asnico».


Allí se celebró la Misa, uniendo la Encarnación con la Eucaristía, y un testigo vio al Niño Jesús vivo en el pesebre.

El «Hatillo» lugar de respirar la navidad.

Esta práctica se popularizó rápidamente, influida por reliquias como las tablas del pesebre en Santa María la Mayor (Roma), posiblemente del siglo V.


La Iglesia la aprueba como medio para contactar el misterio navideño en familias y parroquias, involucrando especialmente a los niños. Papas como Pío VI, León XIV y Francisco la han exaltado: «El pesebre evoca los misterios de la vida de Jesús y los acerca a nuestra vida cotidiana».
En resumen: De la liturgia a la piedad popular franciscana, el pesebre une pobres y ricos en torno a Jesús humilde.


2. Los Villancicos (Cantos Navideños)
Los villancicos provienen de los cánticos religiosos medievales, surgidos de la liturgia para involucrar al pueblo en el culto. En los primeros siglos, junto a salmos, surgieron improvisaciones espontáneas en las agapae cristianas, que evolucionaron en himnos y secuencias para instruir en verdades de fe.
Ejemplos tempranos son los tropos del Introito de Pascua (siglo X, como «Quem quaeritis in sepulchro»), cantados alternadamente por coros, base del drama litúrgico.


San Ambrosio y san Hilario compusieron himnos métricos para que el pueblo cantara dogmas; en la Edad Media, secuencias y tropos navideños proliferaron en Francia y España, adaptándose para festividades como Navidad. El Concilio de Laodicea (360-381) reguló abusos, limitando textos no bíblicos, pero la Iglesia fomentó su uso.


En regiones latinas, donde el latín litúrgico perduró, los villancicos vernáculos crecieron en el Medioevo, expresando eventos como el Nacimiento.
Hoy, son «creaciones poético-musicales libres» para la adoración, no liturgia oficial, pero animan la piedad popular.


3. Los Pastorcitos (Representaciones de Pastores)
La tradición de los «pastorcitos» —niños vestidos como pastores que visitan el pesebre en procesiones o dramatizaciones— deriva de los pastores del Evangelio (Lc 2,8-20), primeros en adorar a Jesús, y de los dramas litúrgicos medievales. La liturgia navideña, dramática por naturaleza (diálogos en Misa), generó «juegos religiosos» sobre la Anunciación a los pastores.

Los visitó y bendijo el señor Arzobispo Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto

En el Medioevo, representaciones vivas como las de Greccio extendieron esta devoción; los pastores simbolizan humildad y prioridad en la salvación: «Los humildes y pobres saludan la Encarnación».

En tradiciones hispánicas, evolucionó en «pastoradas» o posadas con niños como pastores cantando villancicos camino al Belén, eco de los que «fueron con prisa y hallaron a María, José y al Niño en el pesebre».

San Lucas detalla su maravilla y evangelización: «Al verlo, lo contaron […] y todos se maravillaron». Papas destacan su modelo: «Sencillez para encontrar a Jesús».

Alegre compartir con regalos para todos y un ágape  de reflexión para ellos, motores de la Navidad 2025

Con padres de familia y los líderes. 

En síntesis: Estas prácticas, arraigadas en Escritura y liturgia, vivifican la Navidad, invitando a la adoración humilde como los pastores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *