Niños que el pasado 8 de diciembre 2025 año jubilar recibieron por primera vez a Jesús en la Eucaristía, familias y amigos que nos acompañan: ¡Bienvenidos a esta fiesta llena de gracia!


Celebramos la Inmaculada Concepción de María, la Madre de Dios, concebida sin pecado original desde el primer instante de su existencia. Y qué alegría mayor que unir a esta solemnidad de las Primeras Comuniones.
Imaginen: María, pura como el alba, abre su corazón al Verbo encarnado; Uds., niños queridos, abren el vuestro para recibirlo en la Hostia santa. ¡María les acompaña hoy como modelo perfecto de pureza y entrega!
Exposición: El plan de Dios desde el principio, cumplido en María y en nosotros


Las lecturas de la misa nos revelaron el gran diseño divino de salvación, que comienza con la promesa de redención y culmina en el «sí» de María, abriendo el camino para que Jesús venga a nosotros en la Eucaristía.
En el Génesis, tras la caída de Adán y Eva, Dios no abandona a la humanidad. Confronta al hombre y a la mujer por su pecado, pero a la serpiente le anuncia una victoria definitiva: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te aplastará la cabeza mientras tú le herirás el talón».

Retiro a sacramento penitencia y primera comunión.


Esta es el llamado proto-evangelio, la primera buena noticia: Dios promete un Salvador nacido de una mujer. Esa mujer es María, sin el pecado pecado por gracia especial, para que su Hijo nazca sin mancha. ¡Qué misterio! Dios prepara a María desde siempre para aplastar la cabeza de la serpiente.
El Salmo nos invitó a cantar un canto nuevo porque el Señor «ha manifestado su victoria, ha dado a conocer su justicia a las naciones». Toda la tierra ve la fidelidad de Dios a Israel, y hoy la vemos cumplida en María, la nueva Eva, que trae la victoria sobre el pecado.


San Pablo, en Efesios, nos dice que Dios nos eligió «en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante él en el amor». Fuimos predestinados a ser hijos adoptivos por Jesucristo, «para alabanza de su gloria.
María es la primera en esta elección: concebida inmaculada, destinada a ser la Madre del Redentor. Y nosotros, bautizados, compartimos esa gracia, purificados para recibir a Cristo.

Finalmente, el Evangelio nos muestra el momento cumbre: el ángel Gabriel saluda a María: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella, virgen pura, pregunta: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel responde: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra».
Y María contesta con su «fiat»: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Ese «sí» hace posible la Encarnación. Hoy, en la Eucaristía, Jesús no solo se hace hombre en María, sino que se hace alimento para nosotros.


Estas lecturas se entrelazan como un tapiz: del pecado al triunfo, de la promesa a su cumplimiento en la Virgen Inmaculada, y de su seno al nuestro en la Comunión. María, inmaculada, nos enseña a preparar el corazón para Jesús.

Historias de pureza y entrega que inspiran
Piensen en un niño que prepara su Primera Comunión. Durante meses, va a catequesis, confiesan los pecados, penitencia… Es como María en Nazaret: humilde, obediente, lista para el ángel.


Recuerden la historia por ejemplo de un pequeño que llamemos Pedro, en una parroquia como la nuestra de “San Pablo” de Salazar de las Palmas. Nervioso por su Primera Comunión, rezaba el Rosario pidiendo pureza. El día llegó, y al recibir a Jesús, sintió una paz inmensa, como si María le susurrara: «No temas, has encontrado gracia delante de Dios».

Se imaginan el jardín del Edén: Eva escucha a la serpiente y cae; María escucha al ángel y vence. Uds. son como nuevos «pequeños cristos», llamados a aplastar la cabeza del mal con pureza. En la vida moderna, el «serpiente» susurra distracciones: redes sociales, peleas con hermanos, perezas.
Pero como dice el Salmo, «cantad al Señor un cántico nuevo» de victoria. Pienso en una madre que, inspirada en la Inmaculada, enseña a sus hijos a decir «sí» a Dios en las pequeñas cosas: compartir juguetes, perdonar en la escuela. Así, la familia se convierte en «Nazaret doméstico».


Y recordemos a tantos santos niños, como los pastorcitos de Fátima, que recibieron a Jesús con corazones inmaculados, consagrados a María. La Inmaculada los tomó de la mano para llevarlos a su Hijo.
La Inmaculada Concepción y la Eucaristía en nuestra vida cotidiana.


¿Cómo conectamos esta fiesta con vuestra Primera Comunión y nuestra vida diaria? La Inmaculada nos recuerda que Dios nos quiere santos desde el bautismo. Niños, al comulgar por primera vez, reciben a Jesús como María lo recibió: íntegro, puro. Pero no termina ahí. Cada Misa es una nueva Anunciación: Dios les dice «El Señor está contigo», y Uds. responden «Hágase en mí».

En el mundo de hoy, con tantas tentaciones, sean como María: «llenos de gracia». Familias, ayuden a estos niños a crecer en pureza: recen el Rosario juntos, vivan la confesión frecuente, hagan de la Eucaristía el centro del domingo. La sociedad nos presiona con consumismo navideño –¡ya cerca! –, pero María nos enseña a preparar el corazón para el Niño Dios, no para regalos vacíos.


La Eucaristía es el «talón herido» que aplasta al mal: Jesús en nosotros vence el pecado, como prometió Dios. Vuestra Primera Comunión no es un «evento», sino el inicio de una amistad eterna con Cristo, bajo el manto de María.
Un plan concreto para vivir como hijos de la Inmaculada
Queridos niños de Primera Comunión, aquí va su plan sencillo para ser como María:


1. Cada mañana, digan «sí» a Jesús: «Señor, como María, hágase tu voluntad en mi día».
2. Recen una Ave María al sentir tentación: Recordando su pureza para resistir el «serpiente».
3. Comulguen con frecuencia y confesarse: Mantengan el corazón limpio, como el de la Inmaculada.
4. Sean apóstoles en casa y escuela: Compartan la alegría de Jesús con hermanos y amigos.
5. Conságrense a María: Digan juntos: «Madre Inmaculada, cúbrenos con tu manto».

Papás, apóyenlos: sean testigos de fe. Parroquia “San Pablo”, caminemos juntos hacia la Navidad con estos nuevos comunicantes como luces.
¡Vayan y sean portadores de Cristo!

Gracias catequistas y toda la familia y toda la comunidad parroquial de «San Pablo» en ser misionero del mandato de Cristo vayan por el mundo entero…


Hoy celebramos la Inmaculada Concepción y sus Primeras Comuniones: del «sí» de María al vuestro, Jesús vence el pecado y nos hace santos. ¡Canten al Señor un cántico nuevo de alabanza! Salieron de esa Misa transformados: niños, con Jesús en el corazón; todos, con María como guía.

Terminemos con una oración:
Oh María, Inmaculada Concepción, ruega por nosotros que acogemos a tu Hijo en la Eucaristía. Amén.
¡Que Dios os bendiga abundantemente!

 

3 comentarios en «Primera Comunión parroquia de “San Pablo”, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María»
  1. Felicitaciones a Monseñor Luis Ernesto por su dedicación todos los viernes a las 3:00 p.m. la Formación de los queridos Catequistas de Nuestra Parroquia San Pablo, CEM.Urbano y Rural, «Catequistas» que Dios los siga bendiciendo siempre. «FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO DE MUCHAS BENDICIONES 2026»

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