Las peregrinaciones a nuestra parroquia con ocasión del año jubilar 2025  y a nuestro santuario y lugar de culto siguen siendo un elemento importante de las expresiones religiosas en Salazar, en Colombia  y América Latina, así como de otras partes del mundo.

Los comienzos en la tradición judeo-cristiana, el estudio antropológico de las peregrinaciones, el contexto colombiano, estudios en Latinoamérica, las peregrinaciones laicas o seculares y la creciente relación entre peregrinación y turismo.

Esta experiencia permite abordar una expresión popular que no solo permanece en la actualidad, sino que se renueva continuamente.

 

la peregrinación es un desplazamiento ritualizado de personas que profesan nuestra fe católica hacia nuestra parroquia San Pablo, que es un lugar donde se ha dado una manifestación singular de lo sagrado de cierta transcendencia que ha ocurrido hace 354 años en la advocación de Nuestra Señora de Belén.

Esta práctica ritual tiene características propias, aún cuando debe estar ligada a la ceremonia de sacramento de la eucaristía centro de nuestra liturgia católica.

El Sentido de las Peregrinaciones en el Año Jubilar


Las peregrinaciones durante el Año Jubilar representan un símbolo profundo de la condición humana como «homo viator» —el hombre en camino— hacia Dios, integrando elementos de penitencia, conversión y encuentro con la misericordia divina.

Esta práctica, arraigada en la tradición bíblica y eclesial, se enriquece en el Jubileo como expresión de alegría por el perdón de los pecados y la liberación de las ataduras del mal, tal como se describe en las bulas de indicción jubilar.

Raíces Bíblicas e Históricas del Jubileo y la Peregrinación

El obispo de la Diócesis de Tibú: Monseñor Israel Bravo Cortés.

El concepto de Jubileo proviene de la Antigua Ley judía, donde cada cincuenta años (después de siete ciclos de siete) se proclamaba un año de liberación. Esta tradición prefigura el Jubileo cristiano, instituido formalmente por el Papa Bonifacio VIII en 1300, aunque ideas similares de conmemoración quinquenal existían en la Edad Media influenciadas por la Biblia y prácticas romanas.

El obispo de la Diócesis de Tibú: Monseñor Israel Bravo Cortés.

En el Antiguo Testamento, las peregrinaciones eran esenciales: los israelitas acudían a lugares sagrados como el Arca de la Alianza o el santuario de Silo, reconociendo la vida como un viaje hacia Dios (cf. Jc 20:18; 1 Sam 1:3).

Jesús mismo participó en esta tradición, peregrinando a Jerusalén con María y José (Lc 2:41).

Significado Espiritual: Un Camino de Penitencia y Conversión

Pbro. Víctor Hugo Peña Pérez

Ordenación:18 de noviembre de 1991, Tibú, NS.

La peregrinación en el Año Jubilar es ante todo un ejercicio de ascetismo práctico, arrepentimiento por las debilidades humanas y vigilancia sobre la fragilidad personal, preparando el corazón para un cambio interior.

Representa la vida entera como peregrinaje hacia la patria celestial, donde el creyente sigue los pasos del Redentor, nutriendo su devoción mediante vigilias, ayunos y oración para alcanzar la madurez en Cristo (Ef 4:13).

El Papa Francisco enfatiza pasar de «turistas» —superficiales y centrados en lo efímero— a «verdaderos peregrinos» que se sumergen en los lugares, escuchan su mensaje y los integran en la búsqueda de felicidad y plenitud.

Además, impulsa la conversión: al cruzar el umbral de la Puerta Santa, se encuentra la fuerza para abrazar la misericordia de Dios y ser misericordioso con los demás, evitando juicios y condenas (Lc 6:37-38).

Aspectos Prácticos: Indulgencias y Formas de Peregrinación
Para obtener la indulgencia plenaria en el Jubileo, las peregrinaciones deben cumplir condiciones espirituales:

  • arrepentimiento,
  • confesión sacramental,
  • comunión eucarística,
  • oración por las intenciones del Papa y
  • desapego total del pecado.

El Papa Juan Pablo II invitaba a todos —especialmente a los jóvenes— a emprender este camino en los pasos de Cristo, respondiendo a su «Sígueme» (Mc 1:16-20), como imagen del viaje de la Iglesia hacia el Esposo (Ap 22:17).

En resumen, las peregrinaciones en el Año Jubilar no son mero turismo, sino un viaje transformador que une el esfuerzo físico con la gracia espiritual, culminando en la renovación jubilar:

  • libertad de pecados,
  • recuperación de méritos y
  • gozo en la misericordia de Dios.

Invito a emprender este camino con gratitud, búsqueda y penitencia, preparando el corazón para el encuentro con el Señor, la «Puerta» de nuestra salvación.

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