El término “Objetos litúrgicos” se refiere a todos los objetos que sirven para la celebración de la Eucaristía, pero también para decorar el altar, la iglesia y el sacerdote (en este caso se habla, más correctamente, de ornamentos litúrgicos para sacerdote).

Para guardar el Santísimo Sacramento (Ostensorios y Custodias). En la mayoría de los casos los “Accesorios de Liturgia” son realizados en materiales preciosos.

En particular, los objetos litúrgicos que están en contacto directo con la Santísima Eucaristía tienen que ser dignos del Sacramento que guardarán y protegerán.

En la Iglesia de la antigüedad, los accesorios de liturgia tenían una importancia menor: los sacramentos eran celebrados en simples habitaciones comunes, con hábitos y objetos cotidianos, a imitación de Jesucristo.

Luego, cuando la Liturgia desarrolló rituales más complejos, los objetos litúrgicos llegaron a ser un componente indispensable y de grande valor simbólico de la celebración. También la forma y los materiales empleados para la creación de los objetos litúrgicos se transformaron mucho a lo largo de los siglos, siguiendo reglas específicas.

Así, los accesorios de liturgia se enriquecieron con decoraciones de cincel e incrustaciones realizadas por artistas excelentes y hábiles artesanos que llevaron arte y belleza en las iglesias y lugares de culto y creando verdaderas obras de arte, muy lejanas de los objetos comunes.

Sin embargo, la Iglesia pide que los objetos litúrgicos respecten también principios de noble simplicidad: la forma y la materia son mucho más importantes de la estética y de las decoraciones.

Muchos de los Accesorios de liturgia, además, son consagrados antes de ser utilizados y guardados en un lugar específico, o sea la sacristía.

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