Como peregrino de esperanza está invitado a vivir un verdadero y auténtico encuentro con Jesucristo que transforme su vida, le ayude a convertirse, a experimentar la misericordia de Dios y a ser signo de misericordia para aquellos con los que tiene diferencia o de quienes está separado.
Peregrinar es hacer un camino exterior que expresa el camino interior que renueva la vida y la hace ser según el plan y el proyecto de Dios.















