Buenos días, Virgen María. Por ti madrugamos en esta parroquia San Pablo. Queremos encontrarnos con la luz de tu mirada. Contigo, la mañana es mañana de luz y de esperanza. Gracias por todo. Eres un regalo. No hay llanto en la tierra que no pase por tus manos. No hay gozo, en que no brille tu luz. No hay esperanza que no se recree en tu fuente. No hay oración que no pase por tus manos. Gracias por hacer de nosotros una familia.







