La fiesta de la Virgen del Carmen se celebra el 16 de julio, porque en esa fecha, en 1251, la Virgen María se le apareció a San Simón Stock, superior de los carmelitas, que rogaba a Dios por los miembros perseguidos de la Orden.

La Virgen le entregó al santo el escapulario carmelita. Con el tiempo, la devoción a la Virgen del Carmen se extendió por todo el mundo, junto con el uso del escapulario.

Ha llegado hace muchisimos años a nuestras comunidad parroquial de «San Pablo».

“Invito ahora a todos los devotos de la Virgen Santa a dirigirle una ferviente oración, para que Ella, con su intercesión, alcance a cada uno el proseguir seguro en el camino de la vida y ‘llegar felizmente al monte santo, Jesucristo Nuestro Señor’”, animaba San Juan Pablo II a los fieles, en julio de 1988, al recordar el mes de la Virgen del Carmen.

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