En medio de las incertezas actuales, en una sociedad capaz de movilizar medios ingentes, pero cuya reflexión en el campo cultural y moral permanece inadecuada respecto a su utilización en orden a la obtención de fines apropiados.
La pastoral de la salud y todo grupo apostólico estamos llamados a no rendirnos, y a construir, sobre todo, un futuro que tenga sentido para las generaciones venideras del carácter solidario y fraterno de nuestra fe en el acompañamiento con sentido de iglesia, viendo el rostro de Jesús en el otro.
No se ha de temer el proponer cosas nuevas, aunque puedan desestabilizar equilibrios de fuerza preexistentes que dominan a los más débiles. Son una semilla que se arroja en la tierra, que germinará y no tardará en dar frutos.