Primero oración y formación

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordia y Dios de la consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación! 2 Corintios 1,3-4s.

Para vivir la misericordia, tenemos que vivir la humanidad de Cristo revelando el misterio del amor divino en plenitud. Lo que movía a Jesús era la misericordia. Reiteradamente, la misericordia es el amor de Dios a través de la humanidad de Cristo. Mateo 25,34 y siguientes. El Verbo se hizo carne. Juan 1,14.

Leyendo y viviendo el Evangelio es como mejor sabremos actuar en la visita a los enfermos como comunidad eclesial misionera de pastoral de la salud de nuestra parroquia «San Pablo», ya que Jesús es el modelo a seguir.

El enfermo, el anciano que vive en soledad (podemos decir que la soledad es una enfermedad) en la cultura de nuestra sociedad, son islas en medio del bullicio en la que se vive en la actualidad.

Gracias a Dios las familia se ocupan conviven y armonizas con ellos.

La soledad en algunos ancianos es expresión de la pobreza de no encontrarse deseados, no buscados, con la sensación de abandono.

Visitar al enfermo; no se trata de visitas sociales, por cumplir, se trata de una verdadera atención a los enfermos, tanto en un cuidado físico como en compañía. La visita siempre provoca sonrisas y agradecimiento, paz y sosiego.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *