El desafío de estos encuentros con la oración la formación y la acción pastoral es superar un acompañamiento y visita que puede ser muy “seco” y formal, despersonalizado o apático para el enfermo y su familia, sin un clima de piedad, que obstaculiza el sentido auténtico de oración en todas sus actitudes (personal, activa, íntima y sentida, humilde, insertada en la vida.).
¡¡Primero oración y formación!!
Para lograr este objetivo se han vivido m omentos de formación interesantes antes de salir a la acción pastoral.
Los ritos y oraciones, momentos de silencio, gestos y otras actitudes que faciliten el paso de la mente al corazón y lleguen luego hasta el espíritu, para transformar así este diálogo divino en acción de vida que es la única y auténtica liturgia.
Lo anterior se puede lograr con una oración y formación lenta pero de comprensión con el saludo fraternos a los enfermos y familiares, con la preparación de la mesa del altar en el lugar donde está en el enfermo, con cariño y pulcritud, con la música de fondo y los cantos, que permiten crear el clima adaptado a la oración.
Pero, sobre todo, lo que da un peso espiritual al encuentro de oración con el enfermo es la capacidad de amar en Dios (para el comité de pastoral de la salud que es quien visita) y…
la capacidad de superar la sensibilidad en el sufrimiento y abrirse al amor (para el enfermo).