Previo a la celebración de la Misa Crismal, el pasado 10 de abril, los sacerdotes y el señor arzobispo, de Nueva Pamplona, tuvieron un momento de reflexión sobre «El sacerdocio en la iglesia y su identidad para el mundo de hoy» orientado por el padre Luis Jesús Albarracín Arias.

Dentro de las celebraciones de Semana Santa hay una misa muy especial, pero tal vez menos conocida que los festejos pertenecientes al triduo pascual, tales como el lavatorio de pies, la adoración de la cruz y la vigilia pascual. Es la Misa Crismal, en la cual, se consagra el santo crisma y los restantes óleos. De ahí su nombre.


Esta misa la preside el Arzobispo en nuestra arquidiócesis de Nueva Pamplona, S.E. Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto y se concelebra con los sacerdotes de la arquidiócesis para la bendición de los aceites que se usarán para los enfermos y los que van a ser bautizados.

¿Cómo y cuándo empieza a vivirse el triduo pascual?


La palabra Crisma proviene del latín chrisma, que significa “unción”. El crisma es la materia sacramental con la cual se ungen a los nuevos bautizados; también son signados los que reciben la confirmación y también ordenados los obispos y sacerdotes.



Por eso, la consagración del crisma y la bendición de los otros aceites se considera como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo.
El que suela celebrarse el Jueves Santo no tiene relación con el día de la Institución de la Eucaristía; más bien, tiene que ver con poder disponer de los santos óleos, en especial el óleo de los catecúmenos y del Santo Crisma, para la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana durante la Vigilia Pascual.






