Por imposición de manos y oración consecratoria del Excelentísimo Señor: Jorge Alberto Ossa Soto. Arzobispo de Nueva Pamplona. Jueves 15 de Agosto — 10:00 AM — Catedral Santa Clara de Pamplona.

El Orden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado.

La palabra Orden designaba, en la antigüedad romana, cuerpos constituidos en sentido civil, sobre todo el cuerpo de los que gobiernan. Ordinatio designa la integración en un ordo. En la Iglesia hay cuerpos constituidos que la Tradición, no sin fundamentos en la sagrada Escritura (cf Hb 5,6; 7,11; Sal 110,4), llama desde los tiempos antiguos con el nombre de taxeis (en griego), de ordines (en latín): así la liturgia habla del ordo episcoporum, del ordo presbyterorum, del ordo diaconorum.

El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: Et ideo solus Christus est verus sacerdos, alii autem ministri eius («Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos») (Santo Tomás de Aquino, Commentarium in epistolam ad Haebreos, c. 7, lect. 4).

Por el ministerio ordenado, especialmente por el de los obispos y los presbíteros, la presencia de Cristo como cabeza de la Iglesia se hace visible en medio de la comunidad de los creyentes

Un fraternal compartir con los nuevos ordenados y sus papás no alegro el final de la jornada.

Este sacerdocio es ministerial. «Esta Función […], que el Señor confió a los pastores de su pueblo, es un verdadero servicio»

El día anterior se realizó la admisión canónica y ministerios e jóvenes del Seminario Mayor de Pamplona Santo Tomas de Aquino. Felicitaciones y nuestra oración como comunidad parroquial de «San Pablo».

 

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