Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez

El 23 de agosto de 2024 se celebra la fiesta litúrgica de Santa Rosa Lima.
Con ocasión de tan importante aniversario.
El Documento de Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en la ciudad de Aparecida, Brasil, en mayo del 2007, abordó el tema de la parroquia. Aquí resalto los dos siguientes números, que describen el ser de la parroquia y a la vez la dimensión sinodal que hemos querido implementar…
“170. Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las Parroquias. Ellas son células vivas de la Iglesia y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y la comunión eclesial. Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión.
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Uno de los anhelos más grandes que se ha expresado en las Iglesias de América Latina y El Caribe, es el de una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supra parroquiales y a las realidades circundantes.
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172. La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión. Desde la parroquia, hay que anunciar lo que Jesucristo “hizo y enseñó” (Hch. 1, 1) mientras estuvo con nosotros. Su Persona y su obra son la buena noticia de salvación anunciada por los ministros y testigos de la Palabra que el Espíritu suscita e inspira”.

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