Desde el Papa Pablo VI, palabras de aquel Papa, tan virtuoso como sabio:

“Pudiera decir que siempre he amado a la Iglesia y que por ella, no por otra cosa, me parece haber vivido. Pero quisiera que la Iglesia lo supiera. Quisiera abarcarla toda, en su historia, en su designio divino, en su destino final, en su compleja, total y unitaria composición, en su consistencia humana e imperfecta, en sus desdichas y sufrimientos, en las debilidades y las miserias de tantos hijos suyos, en sus aspectos menos simpáticos, y en su esfuerzo perenne de fidelidad, de amor, de perfección y de caridad. Cuerpo Místico de Cristo.
Quisiera abrazarla, saludarla, amarla en cada uno de los seres que la componen, en cada obispo y sacerdote que la asiste y la guía, en cada alma que la vive y la ilustra; bendecirla… Y ¿Qué diré a la Iglesia, a la que debo todo y que fue mía? Las bendiciones de Dios vengan sobre ti; ten conciencia de tu naturaleza y de tu misión; ten el sentido de las necesidades verdaderas y profundas de la humanidad; y camina pobre, es decir, libre, fuerte y amorosa hacia Cristo”.
(Pablo VI)


Formarnos en el contexto de la realización de nuestro plan pastoral arquidiocesano… (ver)

Es maravilloso aprender cada día cosas nuevas y más si son de nuestra iglesia.
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