Leemos en el libro del Eclesiástico 3,3:»El que honra a su padre expía sus pecados. El que respeta a su madre acumula tesoros»
Ese día a día de configurarnos con Cristo, como bautizados, como familias y comunidad, se nota en estos encuentros de una gran solidaridad, al rededor de la celebración de la fe, desde nuestra parroquia «San Pablo».
Y nos fuimos por los senderos veredales de nuestra parroquia «San Pablo» y sectores algunos que gestaron esta celebración.
Buena lección para la sociedad nuestra. «No abochornes a tu padre mientras vivas, aunque su mente flaquee». Si este mundo se enfoca como un jardín de placeres terrenos, con la finalidad de pasarlo bien, y como estación término, todo se explica; pero este no es el camino.
Si se ve con ojos de evangelio, hemos de rectificar muchas conductas. San Pablo ya decía a los Colosenses 3,12: «Sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente, perdonándoos, como el Señor os ha perdonado.
La primera escuela es la familia, y nadie la puede sustituir. Ese principio del derecho natural que a los poderes de hoy les cuesta tanto entender y sobre todo, practicar, porque les impide manipular.







































