Para la celebración de la Eucaristía el pueblo de Dios se congrega generalmente en la iglesia, o cuando no la hay o resulta insuficiente, en algún lugar honesto que sea digno de tan gran misterio.
Las iglesias, por consiguiente, o los demás lugares, sean aptos para la realización de la acción sagrada y para que se obtenga una activa participación de los fieles.
Además, los edificios sagrados y los objetos que pertenecen al culto divino sean, en verdad,
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dignos y
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bellos,
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signos y
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símbolos
… de las realidades celestiales.
Gracias por cada paso que se da en el arreglo de un lugar para el encuentro sacramental con «ÉL»










