Queridos hermanos y amigos: Veinte cinco años de mi ordenación como presbítero, mueven a renovar mi acción de gracias, en primer lugar, a Cristo, pues es su sacerdocio el que me fue confiado para servir en su Iglesia.

También agradezco a la Iglesia, que me ha aceptado y confiado el ministerio, en forma especial a la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, a las comunidades parroquiales por las que he pasado. Iniciando mi ministerio en la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, Cáchira, como administrador parroquial, vicario de la Parroquia Santísima Trinidad de Arboledas, del Santo Cristo de Toledo, párroco de San Pedro y San Pablo, de la Carrera, Ntra. Sra. de la Candelaria, municipio de Silos, Inmaculada Concepción, Municipio de Cucutilla, Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, Municipio de Chitagá. Gratitud a Dios, a María Santísima y a todos con quienes he vivido y compartido el Sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo. Bendiciones para todos.
A los hermanos sacerdotes con los que madura mi vocación cada día, así como a los movimientos apostólicos, en especial la Legión de María, donde se acunó mi vocación, a mi familia y amigos, y a todas las personas en esta etapa de mi ministerio en la parroquia de «San Pablo» en Salazar de las Palmas con las que he estrechado un vínculo de amistad desde mi misión sacerdotal.

