Un arciprestazgo es una agrupación de ciertas parroquias cercanas dentro de una diócesis, para facilitar la cura pastoral a través de una actividad común.

Nuestro arciprestazgo lo conforman las parroquias ubicadas en:

1)San Pablo (Salazar)
2)Santísima Trinidad (Arboledas)
3)Inmaculada Concepción (Cucutilla)
4)San José (San José de la Montaña, Cucutilla)
5)Espíritu Santo (Salazar, La Laguna)
6)Nuestra Señora de los Remedios (Villa Sucre, Arboledas)

8:30 a.m. Desayuno
9:00 a.m. Oración
9:20 a.m. Lectura del acta anterior
9:30 a.m. Análisis de la influencia de la
religiosidad popular en la vida de fe
del pueblo de Dios.
10:30 a.m. Refrigerio
11:00 a.m. Análisis del Proceso Evangelizador en
el Arciprestazgo y agenda pastoral
12:30 p.m. Almuerzo

La gran tentación de la religiosidad popular es la superstición. Pero la superstición es una derivación indeseada de lo religioso. Una derivación menos anti-religiosa que el ateísmo o el indiferentismo. Esta puede convertirse en una desviación que debe ser corregida con urgencia y premura. Pero no necesariamente la religiosidad popular ha de caer en la superstición, se debe cuidar que no lo haga.

El pueblo necesita expresar su fe, de forma intuitiva y simbólica, imaginativa y mística, festiva y comunitaria. Sin olvidar la necesidad de la penitencia y de la conversión, pero sobre todo recordar permanentemente que la Eucaristía es el centro y culmen de la vida cristiana, no un instrumento para promocionar devociones.

Dios está lejos y a la vez está cerca. Algo de esto se percibe en la religiosidad popular. La Iglesia debe velar para purificar, fortalecer y elevar todas estas manifestaciones de fe (cf LG 13), atendiendo a la capacidad que este tipo de vivencia posee para mantener abierto el puente, o el paso, a la trascendencia.

 

La falta de unidad de criterios entre algunos sacerdotes hace que se creen conflictos en las personas que son vulnerables a este tipo de acciones de fe, que les gustan ciertas manifestaciones fanáticas o inmediatistas de la fe. Es urgente el llamado a poder reorientar y canalizar claramente la vivencia de sus expresiones religiosas, de no conducir a caminos que pueden desorientar la fe y desvirtuar los verdaderos signos sacramentales, cambiándolos por costumbres unidas a la superstición, fenómeno muy reiterado y alimentado por estas costumbres en nuestra comunidad parroquial. Es común la creencia en brujas, brujerías y maleficios que hace mucho daño a las condiciones de vida de las personas, su desespero ha llevado a darles poderes sanadores a los sacerdotes, que en ocasiones alimentan este deseo con rituales, unciones y oraciones que hacen directa mención a estas prácticas de brujería, hechizos y brebajes.

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