Evangelizar a los campesinos exige una atención integral: anunciar el Evangelio con una pedagogía que toque la vida real, y al mismo tiempo promover justicia y promoción humana para que la fe no quede separada de la dignidad cotidiana.
Fundamento: el campesino es “una multitud de almas” confiadas a la Iglesia

La Iglesia enseña que el cuidado pastoral de los campesinos no es un “extra”, sino una misión grave.
Método pastoral: una fe “con sabor de Buena Nueva” y arraigada en lo concreto
Para evangelizar el mundo rural, Juan Pablo II recomienda explícitamente un enfoque pedagógico de la fe, que devuelva al mensaje cristiano su atractivo como buena noticia.
No basta la teoría: hace falta conocer con claridad las situaciones locales y sus cambios, mediante una investigación de las transformaciones psicológicas y culturales de la gente del campo.
Jesús enseñaba con parábolas, reflejando la realidad cotidiana, y pide que el anuncio sea inteligible para “todas las mentalidades”. Esto vale especialmente para regiones de carácter agrícola.

La evangelización campesina se sostiene en la cercanía pastoral.
También afirma que no debe considerarse normal “quitar” al sacerdote de los centros rurales: sería una medida extrema, porque falta un consuelo al que los campesinos renuncian con dificultad.
Cuando el éxodo vacía el campo: cuidar a quienes quedan y a quienes regresan
Inculturación: respetar la cultura y purificar desviaciones
Evangelizar no significa destruir lo bueno de un pueblo. “Preservar intacto” lo que en su modo de vida no está ligado indisolublemente a superstición o error.

En el mismo sentido, recomienda difundir el patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia para inspirar iniciativas que superen pobreza y marginación.
Reunir datos y testimonios: situación del campo, cambios culturales, necesidades de la gente, migración y abandono. Esto responde a la recomendación de conocer con claridad la evolución local.
Catequesis con “parábolas” y lenguaje de la vida
Preparar contenidos que partan de la experiencia cotidiana y que hagan la fe “resistente” ante dudas futuras, teniendo en cuenta ideas/opiniones que pueden poner en discusión verdades de fe.

