Recordemos:
META
PASTORAL
2026
Al finalizar el año 2026 el pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Nueva Pamplona en el contexto de sus 70 años de evangelización como Iglesia Arquidiocesana, continuando con la fase del encuentro con Cristo y haciendo énfasis en la pastoral de adolescentes y jóvenes.
La formación doctrinal en comunidades rurales debe ser fiel al contenido de la fe y, al mismo tiempo, pedagógica y culturalmente encarnada: la Iglesia no solo “enseña ideas”, sino que sostiene una vida cristiana sólida a través de una iniciación continua (que empieza en el Bautismo y crece durante toda la vida), especialmente donde la vida social y familiar está muy marcada por los ritmos de la tierra y la parroquia.
El PEIP llevado pedagógicamente a la manera de Jesús, según nuestro entender, es compromiso permanente
1) Principios de fondo para una formación doctrinal rural

a) Formación “para toda la vida”, no solo para la primera catequesis
La formación cristiana es un proceso permanente: comienza en el Bautismo, se desarrolla en todas las etapas de la vida y culmina en la visión beatífica. Por eso, en el mundo rural conviene pensar en itinerarios (jóvenes, familias, adultos, adultos mayores), no únicamente en cursos esporádicos.
b) Prioridad a una fe convicción capaz de resistir preguntas
La catequesis debe dar una fe convencida y capaz de resistir los desafíos del futuro: ideas y opiniones que pueden poner en discusión verdades antes consideradas pacíficamente. Esto exige una pedagogía de la fe “adherente a la experiencia humana” y con sabor de “buena nueva”.
c) Conocer la situación local (psicológica y cultural)
Para que la formación funcione, es necesario conocer con claridad las situaciones locales de las veredas su realidad cotidiana y su evolución, investigando transformaciones psicológicas y culturales. Con la disminución de la escolarización puede crecer también el modo crítico y exigente de acercarse los hombres y mujeres del campo.
2) Método: catequesis bíblica, doctrinal y orante (unidad de contenido y vida)

Complementar el anuncio con catequesis que haga crecer la fe a madurez
La catequesis “complementa y perfecciona” el anuncio del Evangelio: ayuda a que la fe crezca a la madurez y educa a los discípulos de Cristo con un conocimiento sistemático de la persona y del mensaje del Señor.
a) Formación de la conciencia como núcleo ético
En el mundo rural (y en cualquier lugar), la fe cristiana despierta la conciencia y es base de la ética. Por eso, la formación no puede limitarse a datos: debe formar juicio moral y vida coherente.

3) Lugares y “formas ordinarias” donde la fe ya vive: parroquia y piedad popular
a) La parroquia como centro de educación ordinaria de la fe
La parroquia de San Pablo es “la Iglesia en el vecindario de la humanidad”, y para la mayoría de los fieles sigue siendo el punto focal de la práctica ordinaria de la fe.
b) Piedad popular auténtica, pero bien catequizada
Las expresiones de piedad (por ejemplo, adoración eucarística, devoción a la Virgen, veneración de los santos) deben ser mantenidas y fomentadas con prudencia pastoral e “integradas” en la participación activa en los sacramentos y en la liturgia, cuyo centro es el misterio pascual de Cristo; evitando distorsiones o exageraciones mediante catequesis adecuada.
c) Tradiciones culturales cristianas: apoyar su renovación sin dejarlas a “especialistas” ajenos a la fe
Cuando existen fiestas en las veredas, tradiciones familiares y celebraciones, esto crea una cultura construida sobre la fe. Aunque puede estar amenazada por el secularismo, conviene revitalizar esas tradiciones no como “folclore”, sino con participación de comunidades cristianas, agentes pastorales y teólogos cualificados, porque para tocar el corazón hace falta conocer tanto la fe como el ambiente cultural.
