Es un modo de meditar, caminar interiormente y acompañar a Cristo en su Pasión, siguiendo “el camino final” que Él recorrió hacia el Calvario.
Es especialmente adecuado en Cuaresma y, de manera particular, en el Viernes Santo, cuando la Iglesia contempla de modo intenso a Cristo crucificado.
Este año iniciado en la muy hermosa comunidad del “Hatillo”, vía Arboledas nuestro saludo por su acogida espiritual.
¿Qué es y qué “recuerda”?
La Iglesia enseña que el Vía Crucis hace que los fieles “sigan con afecto” el recorrido final de Cristo: desde el Monte de los Olivos (Getsemaní), pasando por el camino hacia el Calvario, hasta el lugar donde fue sepultado.
Además, el Vía Crucis se entiende como un “camino hecho en el Espíritu Santo”, que es el mismo fuego interior que llevó a Jesús a llegar al Calvario.
¿Por qué se hace el Viernes Santo?
En el Viernes Santo “domina sobre todo la Cruz”. La tradición contempla a Cristo crucificado como la salvación del mundo, y por eso se invita a los fieles a contemplarlo con intensidad, por ejemplo, en celebraciones públicas como las del Hatillo por los senderos que nos lleven a al templo parroquial de San pablo en esta comunidad parroquial.
Juan Pablo II expresa muy claramente el sentido espiritual:

“Para encontrar este camino exigente debemos ir a la iglesia y allí seguir la ‘Vía Crucis’… caminaremos con Cristo… y aprender a unir a su gran Cruz las pequeñas cruces de nuestra vida”.

14 estaciones como forma típica del ejercicio.











