Lectio Divina: Mateo 27,11-54

La Pasión del Señor según san Mateo, que narra el juicio ante Pilato, la flagelación, el camino al Calvario y la muerte de Jesús en la cruz, nos invita a contemplar el misterio del amor redentor de Cristo. Esta lectura orante sigue el método tradicional de la Lectio Divina:

Imagen de archivo

1. Lectio (lectura),
2. Meditatio (meditación),
3. Oratio (oración) y
4. Contemplatio (contemplación),

culminando en una resolución práctica.

1. Lectio (Lectura atenta del texto)

Lee despacio el pasaje, prestando atención a las palabras y escenas clave. Escucha como si Dios te hablara directamente:

Jesús compareció ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús respondió: «Tú lo dices». Y aunque los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. Entonces Pilato le dijo: «¿No oyes cuántas acusaciones te hacen?». Pero no le respondió ni una palabra, de modo que el gobernador quedó muy impresionado.
[…]
Pilato vio que nada conseguía, sino que el alboroto iba en aumento, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente, diciendo: «Yo no soy responsable de la sangre de este justo. Vosotros mismos veréis». […] Entonces soltaron a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, se lo entregaron para que lo crucificaran.
[…]
Crucificado Jesús, se dividieron sus vestidos, echando suertes; y se quedaron sentados allí, vigilándolo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos». […] A la hora novena Jesús clamó con fuerte voz: «Eli, Eli, ¿lema sabactani?», esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». […] Jesús dio de nuevo un fuerte grito y exhaló el espíritu. El velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo, la tierra tembló y las rocas se hundieron.

Invitación: Repite en voz alta las palabras de Jesús: «Tú lo dices» (v.11), «Dios mío, Dios mío…» (v.46). Nota el silencio de Jesús ante las acusaciones y el asombro de Pilato.

2. Meditatio (Meditación profunda)
Reflexiona: ¿Qué dice este texto a tu vida? Divide en momentos clave:

El juicio de Pilato (vv.11-26): Jesús, el verdadero Rey, no se defiende con palabras humanas. Su silencio es obediencia al Padre, contrastando con la envidia de los jefes y la cobardía de Pilato, quien se lava las manos.1 2 Santo Tomás de Aquino destaca que Jesús responde con moderación: «Tú lo dices», ni afirmando ni negando directamente, mostrando sabiduría (Prov 17,27).2 La esposa de Pilato, en un sueño, reconoce su inocencia, un signo divino incluso para los gentiles.

La burla y el camino a la cruz (vv.27-32): Los soldados coronan al Rey con espinas, escupiéndole y azotándolo. Simón de Cirene lleva la cruz: ¿cuántas veces Dios nos invita a cargar su cruz en la nuestra?

La crucifixión y la muerte (vv.33-54): En la cruz, Jesús es objeto de mofa universal (pasantes, sacerdotes, ladrones). A mediodía, oscuridad cubre la tierra; Jesús clama el salmo 22, no de abandono, sino de confianza en Dios. El velo del Templo se rasga: acceso directo a Dios por su sacrificio. El centurión confiesa: «Verdaderamente este era Hijo de Dios» (v.54).

Preguntas para meditar: ¿Dónde veo mi propia «envidia» o «cobardía» de Pilatos? ¿Cómo responde Jesús a mis acusaciones internas? Los Padres como Crisóstomo ven en Barrabás (el «hijo del padre», homicida) el pecado liberado a costa de Jesús.

3. Oratio (Oración del corazón)

Habla con Dios desde el texto. Eleva tu voz en respuesta personal:

Señor Jesús, Rey silente ante el tribunal humano, perdona mi verborrea ante las pruebas. Como Pilato, a veces me lavo las manos de tus cruces diarias. En tu grito del Calvario, úsame tu abandono para confiar más. Rasga el velo de mi corazón, para que el centurión en mí confiese: «Verdaderamente eres Hijo de Dios». Amén

Repite: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (cf. Lc 23,46, paralelo en Mateo).

4. Contemplatio (Contemplación silenciosa)

Quédate en silencio tres (3) minutos. Imagina la escena: el rostro ensangrentado de Jesús, su mirada al Padre, la cruz temblando. Únete a su entrega total. Deja que el Espíritu ilumine tu alma con su paz pascual. No busques palabras; solo adora al Crucificado.

Resolutio (Acción concreta)

Lleva el fruto a la vida: Hoy, ofrece un silencio ante una injusticia (en el trabajo, familia). Ayuda a un «Simón de Cirene» cargando una cruz ajena (visita enfermos, escucha sin juzgar). Vive el Domingo de Ramos (22 marzo 2026) uniéndote a la procesión con la palma de la humildad.

Conclusión: Esta Lectio nos sumerge en el amor kenótico de Cristo (acto voluntario y divino de «despojarse» o vaciarse de su gloria y su ser divino al encarnarse como hombre, por amor a la humanidad.), que transforma la muerte en victoria. Regresa a menudo a este pasaje para crecer en unión con su Pasión.

Ver láminas de diapositivas:

29 Marzo La Lectio Divina de Mateo 27, 11-54 – copia

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