La liturgia del Sacramento de la Confirmación, según el rito romano, se celebra preferentemente dentro de la Misa, aunque puede realizarse fuera de ella en circunstancias pastorales oportunas. Este sacramento fortalece al bautizado con los dones del Espíritu Santo, sellando la gracia bautismal y configurándolo más plenamente como testigo de Cristo.

Importancia del Sacramento de la Confirmación
La Confirmación no es un mero «rito de paso», sino un don divino que perfecciona la iniciación cristiana, uniéndonos más íntimamente a Cristo y a la Iglesia. Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, «confirma y fortalece los dones del Espíritu Santo recibidos en el Bautismo, para que el cristiano pueda dar testimonio de la fe en palabras y obras».

Es el sacramento que hace al fiel partícipe pleno de Pentecostés, el evento en que el Espíritu descendió sobre los Apóstoles, otorgándoles poder para la misión (Hch 2:1-4).

Agradecemos a cada catequista que todo el año cumplieron la misión de formar a los jóvenes para vivir este sacramento

A continuación, se presenta el orden ritual principal, basado en el Ordo Confirmationis y el Ordo Initiationis Christianae Adultorum, adaptado al contexto de la Confirmación para bautizados ya recibidos en la Iglesia. El obispo es el ministro ordinario, aunque puede delegar en presbíteros en casos específicos.

La asamblea se reúne, y el obispo, acompañado de presbíteros y ministros, entra al presbiterio que esta en ese proceso de embellecimiento.

Unción con el Santo Crisma
Se presenta el santo crisma al obispo. Cada confirmandos se acerca . El padrino o madrina pone la mano derecha sobre el hombro del confirmandos y anuncia su nombre.

El obispo, deja caer parte del crisme en la cabeza del confirmando y mojando el pulgar de la mano derecha en el crisma, traza una cruz en la frente del confirmandos, diciendo:
N. recibe por esta señal el don del Espíritu Santo.)
Confirmado: Amén.
Obispo: La paz sea contigo.
Confirmado: Y con tu espíritu.

 

Y cada padrino regaló en ese momento la Sagrada Escritura.

El Sacramento de la Confirmación es esencial en la vida cristiana, ya que completa la gracia del Bautismo al conferir el don pleno del Espíritu Santo, fortaleciendo al fiel para ser testigo activo de Cristo en la Iglesia y el mundo. Su importancia radica en su rol como «Sacramento del Espíritu Santo», que imprime un carácter indeleble y equipa al cristiano con los dones necesarios para la madurez espiritual y la misión evangelizadora.

Respecto a su institución, fue establecido por Cristo mediante la promesa del Espíritu Santo antes de su Ascensión, con su realización inicial en Pentecostés y a través de los Apóstoles, aunque su forma sacramental se desarrolló gradualmente en la tradición eclesial.

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