519 El párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación también de otros presbíteros o diáconos, y con la ayuda de fieles laicos, conforme a la norma del derecho. (CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO, LIBRO II, DEL PUEBLO DE DIOS).




Nos reunimos con alegría para acoger al nuevo párroco que el Señor nos envía. Dios cumple su promesa al enviarnos un pastor que nos apaciente1, nutriéndonos con la Palabra divina y los sacramentos.



La entrada de un nuevo párroco es un acontecimiento de singular importancia para la Parroquia, que recibe al que ha de ser pastor propio bajo la autoridad del Obispo. En efecto, el párroco ha de ejercer la cura pastoral en la porción de la Diócesis que es la Parroquia como colaborador del Obispo, de cuyo ministerio participa, para cumplir las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación de otros presbíteros y diácono y con la ayuda de fieles laicos.


La celebración de este día es rica en gestos y palabras. Constituye una gran catequesis acerca del ministerio sacerdotal en favor del pueblo de Dios. Estemos atentos para descubrir y ahondar en el don extraordinario del sacerdocio de Cristo.
Dispongámonos a participar en esta santa Misa pidiendo al Señor que bendiga abundantemente el ministerio de Pbro. Cristian Fabian Suárez Cruz. entre nosotros, para que nunca «nos falte el cuidado de nuestro pastor, ni a nuestro pastor la obediencia de sus fieles.

Entrega de los lugares litúrgicos
PUERTA DE LA IGLESIA
En la puerta de la Iglesia el Obispo entrega al nuevo párroco las llaves del edificio mientras le dice: Recibe las llaves de esta Iglesia como signo de autoridad. Cuida de abrirla oportunamente para que los fieles puedan acudir a celebrar los misterios cristianos y a orar en la presencia del Señor. Procura también que, en la misma forma que cuidas que las puertas de este templo estén abiertas, abras también, con tu palabra y con tu conducta, para Dios el corazón de los fieles. 
CAMPANAS
En este momento nuestro nuevo párroco hacer sonar las campanas. Ellas son la voz de Dios, que nos convoca para la celebración de los sagrados misterios. Cada día nos llamarán para celebrar la santa Misa. Su sonido nos ha de disponer para vivir con fruto los sacramentos. En unas ocasiones su voz será de gozo y alegría para convocarnos a la celebración del Domingo, del Bautismo, del Matrimonio o la Primera Misa de un nuevo sacerdote… En otras su tañer será triste para despedir y orar por aquellos que descansen en el Señor. Siempre hemos de reconocer en su sonido la invitación amorosa de Dios Padre y nuestra feliz obligación de acudir a su encuentro para recibir tantas gracias que nos quiere dispensar.


BAPTISTERIO
A continuación, el Sr. Obispo (Vicario Episcopal, Arcipreste) se dirige con nuestro nuevo pastor a la fuente bautismal para venerarla con el incienso. Es en este lugar sagrado donde somos engendrados a una nueva vida, la de los hijos de Dios. El día de nuestro Bautismo fuimos hechos uno con Cristo, fuimos introducidos en el seno de la Iglesia, se nos abrió el camino del cielo. Este es el mayor regalo que hemos recibido y del que en muchas ocasiones no somos conscientes. Nuestro párroco incorporará a la vida divina a los hijos de este pueblo, recordando a sus padres y padrinos la apremiante y gozosa tarea de educar y hacer crecer en la fe a los hijos que presentan a la Iglesia. Hemos de respetar este lugar y venerarlo con frecuencia agradeciendo el tesoro que nuestros padres nos trasmitieron y Dios en su bondad nos concedió. Ver la pila bautismal nos ha de recordar que estamos llamados a vivir una vida nueva, la vida en Cristo, manteniendo nuestro corazón en gracia, avivando la llama de la fe con los sacramentos, escuchando la Palabra divina y dando testimonio valiente y coherente del Evangelio.


SEDE PENITENCIAL
Cada mañana, relata el evangelista san Lucas, el Padre bueno salía a la puerta para ver si regresaba su hijo perdido. El Sr. Obispo (Vicario Episcopal, Arcipreste) abre en estos momentos las puertas de la sede penitencial o confesionario a nuestro nuevo padre y pastor y le invita a sentarse. Como en el evangelio, Pbro. Cristian Fabian Suárez Cruz, nos esperará cada día a sus fieles para perdonar nuestros pecados y curar en nombre de Cristo nuestros corazones desgarrados. «No es el pecador -asegura el santo Cura de Ars, el que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo quien va tras el pecador y lo hace volver a Él». El sacerdote en este sacramento nos muestra la bondad de Dios que se alegra de vernos volver a casa. El sacerdote es a la vez padre, médico, juez y buen pastor. Tiene la obligación de formar rectamente nuestra conciencia abriéndonos a la verdad de Dios para que vivamos en santidad. La mayor alegría del pastor es reunir en el redil de Dios a sus ovejas.



SEDE PRESIDENCIAL
En este momento el Sr. Obispo (Vicario Episcopal, Arcipreste) invita a sentarse a nuestro nuevo pastor, Pbro. Cristian Fabian Suárez Cruz, Desde la sede el nuevo párroco presidirá los sagrados misterios en nombre de Cristo. Él dispensará los sacramentos como fiel administrador, nunca como dueño; por eso lo hará en fidelidad a lo que la Iglesia le confía. Él expondrá el Evangelio y la doctrina de la Iglesia con claro y firme deseo de instruir y acercarnos a Cristo para vivir en la verdad. Él nos gobernará con la sencillez de la paloma y la perspicacia del reptil, como humilde siervo, como otro Cristo en medio de nosotros, que no viene para ser servido sino para servir.



SAGRARIO
Entrega de la llave del Sagrario
El sacerdote recibe en estos momentos la llave del Sagrario, del que es constituido custodio y fiel administrador. A los discípulos de Emaús el Señor les concedió el doble milagro de quedarse «en ellos» y «con ellos». La reserva eucarística está destinada a los enfermos y a la adoración. El Señor acudirá cada semana hasta los enfermos de nuestra Parroquia; cada jueves en nuestra Parroquia adoraremos al Santísimo Sacramento pidiendo por las vocaciones y la fidelidad de los sacerdotes.
Recibe la llave del sagrario. Conserva con todo cuidado el Pan Eucarístico, para llevarlo a los enfermos y moribundos, a los ancianos y a cuantos no pueden tomar parte en la Eucaristía. Procura también que tus fieles se dediquen a la adoración eucarística, y cuida de que esta luz permanezca siempre ardiendo para señalar la presencia del Señor.
Luego se paso a la oración de iglesia y el párroco asume su compromiso sacerdotal ante Dios y la iglesia. Se oro por:
Por la Iglesia santa de Dios: para que sea testimonio vivo de verdad y de justicia, y en un mundo dividido y lacerado por las discordias aparezca como signo de unidad y de paz, roguemos al Señor.Por nuestro arzobispo Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto: para que en su ministerio pastoral se encuentre asistido por la fuerza del Espíritu Santo y confortado por la constante adhesión de todos los fieles, roguemos al Señor.

Por Pbro. Cristian Fabian Suárez Cruz, que realice el ministerio pastoral en esta parroquia: para que sea incansable en el anuncio de la Palabra y en el servicio de esta porción del pueblo santo de Dios, roguemos al Señor.

Por los sacerdotes difuntos que han regido esta parroquia: para que el Señor les dé el premio merecido por su servicio generoso y fiel, roguemos al Señor. Por las vocaciones al ministerio sacerdotal: para que nunca falten en la Iglesia ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios, roguemos al Señor.


Por todos los presentes: para que el Señor nos dé la gracia de formar una comunidad viva y misionera, que haga presente el Reino de Dios en este lugar, bajo la guía de nuestros pastores, roguemos al Señor.




Terminada la celebración se vivió un fraternal compartir ofrecido por la comunidad parroquial de San José de la Montaña en el salón parroquial y casa parroquial.





