Las Comunidades Eclesiales Misioneras (CEM) son, en la Iglesia, el pueblo de Dios presente y peregrino en este mundo, animado y encaminado como discípulos misioneros de Jesús para que todos tengamos, en Él, vida plena. eso es el Hatillo la iglesia que camina.

El Concilio Vaticano II, las conferencias generales de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida, Pablo VI con su carta “Evangelii Nuntiandi” y una variedad de acontecimientos que marcaron la realidad que vivían nuestros pueblos de América Latina y el Caribe, nos ayudan a leer en profundidad los signos de los tiempos y a comprender evangélicamente “todo lo que ha pasado” (Lc 24).

Hacemos presente algunos momentos de esta historia: a partir de la eclesiología del Vaticano II en la Constitución Lumen Gentium, la Iglesia se preguntó acerca de su origen y el para qué de su existencia. La Iglesia tiene su origen en Dios mismo, en el misterio Trinitario, primera y eterna comunidad de personas (LG 4,11). A partir de esta verdad entenderemos mejor que la Iglesia por vocación es y está llamada a ser una comunidad de personas.

Y ahí esta la misión, que se fortalezca esta comunidad parroquial en uno de sus lugares prometedores: «El Hatillo».

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